Política
Postergan tratamiento de la Ley de Glaciares en el Senado (el FCS metió la cola)

Aunque el desprestigio por la cuestión minera es solo de José Luis Gioja; el uno/dos de los gobiernos de Catamarca y de San Juan lograron postergar hasta fin de mes el tratamiento de la Ley de Protección de Glaciares que el Senado iba a debatir en la sesión de ayer.

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Fue la negativa de los gobernadores Eduardo Brizuela del Moral y José Luis Gioja la que se hizo sentir ayer en la reunión de la comisión de Ambiente, en la que estaba previsto que se emitiera un dictamen sobre el tema a fin de poder discutirlo hoy en el recinto.

Pasadas las 15, doce de los quince senadores que integran la comisión de Ambiente, presidida por el kirchnerista Eduardo Torres (Misiones), escucharon los testimonios de funcionarios y empresarios que fueron a exponer sus posiciones sobre la normativa que está en discusión.

Mientras, afuera del Congreso, la ONG ecologista Greenpace instaló un enorme bloque de hielo de 4 metros de alto para reclamar que hoy se vote la ley consensuada en Diputados y en San Juan hubo una multitudinaria protesta de los trabajadores de las industrias que se nutren de la minería.

Invitado a la comisión de Ambiente por el senador radical Oscar Castillo, estuvo ayer en la Cámara alta el secretario de Minería de Catamarca, Jorge Erenchuck, y llevado por el senador César Gioja, hermano del gobernador sanjuanino, estuvieron empresarios de la Cámara Argentina de la Construcción, quienes cuestionaron la media sanción que la Cámara de Diputados dio el mes pasado ya que es más restrictiva para la actividad minera e hidrocarburífera puesto que establece protección no sólo de los glaciares rocosos, sino también de las áreas periglaciares.

Eremchuk explicó a los senadores sobre las inconveniencias para la provincia que se apruebe una ley que "limitaría" la actividad minera "y futuras inversiones de desarrollo productivo". El funcionario, que se niega a presentarse en la Cámara baja provincial donde el oficialismo es minoría, esgrimió ante los legisladores nacionales los mismos argumentos planteados en el encuentro que mantuvo con los senadores catamarqueños en el recinto recientemente.

"De llegar a avanzar el Estado nacional con esta ley, nos va a paralizar la actividad y ahuyentará las inversiones. Por eso no estamos de acuerdo. Pero dejamos en claro que los glaciares deben protegerse", dijo.

La reunión fue a puertas cerradas y la prensa no pudo acceder a la misma, pero trascendió que las fisuras en el bloque oficialista salieron a la luz ya que el senador porteño Daniel Filmus (impulsor de la primera sanción del Senado y también artífice de la negociación con la oposición en Diputados para volver más restrictivo el texto a los emprendimientos mineros e industriales) discutió fuerte con los sanjuaninos Gioja y Marina Riofrío.

Además, el radicalismo también se mostró indefinido sobre el tema dado la decisión de Castillo de impulsar la ratificación de la media sanción original que dio la Cámara. Atento a esto, otro radical, Alfredo Martínez, solicitó postergar la votación a fin de mes y el día clave será ahora el 30, ya que los presidentes de los bloques, en una reunión posterior, fijaron que se debata el último jueves del mes en una sesión especial.

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Richard Laborda | 08/09/2010

Parece mentira que todavia den prioridad a ambiciones desmedidas que priorizar el elemento vital para la vida. Pregunto que van a hacer con los millones que puedan ganar con la mineria si no tienen agua ¿eh?

Selva Ahumada | 08/09/2010

INFORMARSE E INSTRUIRSE ANTES DE OPINAR!!!

Eddy Lavandaio, vicepresidente de la Asociación Geológica de Mendoza, realizó un informe introduciéndose en el lenguaje que desde los medios de comunicación se dispensa de una manera poco riguroso; señala de este modo, que en el marco del “veto de una ley de glaciares y del posterior tratamiento de proyectos de ley similares al vetado, han aparecido con singular asiduidad en los medios de comunicación denominaciones tales como “ambiente periglacial” (sic) y “suelos congelados”. La asiduidad no tiene nada que ver con la curiosidad periodística sino con la extraña insistencia por parte de ciertos políticos en usar esa terminología”

Pedagógicamente, prosigue apuntando que “desde los ámbitos científicos idóneos en glaciares se ha dicho y reiterado que ambas denominaciones son ambiguas y por lo tanto inconvenientes para usar en una ley que establezca prohibiciones específicas. En efecto, las definiciones dadas por el Glosario de Geología del Instituto Geológico Americano son las siguientes: Periglacial: “(a) Dícese de los procesos, condiciones, áreas, climas, y características topográficas en los márgenes inmediatos de glaciares y capas de hielo anteriores o actuales, e influenciadas por las frías temperaturas del hielo. (b) Por extensión se dice de un ambiente en el cual el congelamiento y descongelamiento (frost action) es un importante factor, o de fenómenos inducidos por un clima periglacial más allá de la periferia del hielo”. Permafrost (suelo congelado): “Cualquier suelo, subsuelo u otro depósito superficial o en el lecho rocoso, que ocurre en regiones árticas, subárticas y alpinas en una profundidad variable debajo de la superficie terrestre en la cual una temperatura debajo del punto de congelamiento ha existido continuamente por un largo tiempo (por dos años a decenas de miles de años).”

“Esta definición está basada exclusivamente en la temperatura, y no tiene en cuenta la textura, grado de compactación, contenido de agua y caracteres litológicos del material. El espesor del permafrost varía desde 1.000 m en el norte a 30 cm en el sur de la región de permafrost del hemisferio norte; subyace en alrededor de un quinto de las tierras emergidas del mundo”. Nótese que la definición de periglacial (sic) incluye procesos y características asociadas a glaciares anteriores o actuales, y eso en el caso de Mendoza involucra a casi todas las áreas de montaña. Por ejemplo, los depósitos glaciarios llamados “morenas” que se encuentran en el valle de Uspallata, a 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar, forman parte de ese "ambiente periglacial" aunque estén a baja altura y lejos de cualquier glaciar actual.”

En términos rigurosos, Lavandaio busca explicar la complejidad de una cuestión que en los medios de comunicación tratan de una manera sencilla y vaciada de contenido. Lavandaio pone énfasis en las definiciones, en los que las cosas significan en la realidad.

Explica y aplica Lavandaio: “la definición de suelo congelado se hace sobre la base de la temperatura que afecta al suelo y no tiene ninguna relación con el contenido de agua. De hecho, las rocas de las montañas son poco permeables y contienen menos agua que cualquier suelo de llanura. Tanto es así que el Mapa Hidrogeológico de la Provincia de Mendoza, publicado por el CRAS (Instituto Nacional del Agua) en 1996 califica a la mayor parte de nuestras montañas como terrenos “no acuíferos”. En consecuencia, asimilar las áreas periglaciales y los suelos congelados al concepto de recurso hídrico no tiene ningún justificativo científico ni técnico.”

De manera contraria: “los conceptos de glaciares (cubiertos o descubiertos) y glaciares de rocas o de escombros son perfectamente claros porque se trata de masas con mayor o menor cantidad de hielo cuyos límites pueden determinarse en el terreno sin ninguna dificultad.”

Finaliza, el vicepresidente de la Asociación Geológica de Mendoza expresando que “estos glaciares efectivamente son recursos hídricos y es imprescindible que sean objeto de estudios y monitoreos, y deben protegerse de cualquier acción antrópica que los ponga en peligro. Dado que las definiciones y conceptos científicos no dejan lugar a dudas, sería conveniente que los legisladores acepten la terminología propuesta por los científicos y elaboren con seriedad una verdadera ley de estudio, monitoreo y protección de glaciares. De esa manera harán una ley en beneficio del país, pero si insisten en distorsionar las cosas sólo conseguirán hacer una ley diseñada para generar problemas.”

Lo que propone Lavandaio es algo así como ser rigurosos, serios, prolijos. Se trata de una ley –nada menos- que nos involucra a todos como nación, como ciudadanos de una misma tierra. Hay que distinguir entre la ciencia y la distorsión, solo una sociedad informada y formada puede darse para sí misma las herramientas que le permitan roturar el camino de su desarrollo.