Se puntualizaba en esa nota el despropósito que significa incorporar al núcleo familiar animales totalmente inadecuados para funcionar como mascotas. Muchísimos casos abonaban la idea de que era imprescindible la adopción de medidas tendientes a no permitir la presencia en los hogares de animales peligrosos.
Por su parte, el concejal (PJ) abogado Hernán Martel le pidió al ejecutivo municipal información vinculada con un Registro de perros potencialmente peligrosos, cuya elaboración permite suponer que el municipio capitalino, a través de su Concejo Deliberante, se hecho eco del grave problema que representan estos perros cohabitando con las personas sin la adopción de medidas adecuadas para que no se excedan en lo que serían sus verdaderas funciones, vale decir, acompañare a vigiladores y funcionar como guardianes,
Resulta grato advertir que el concejal Martel se muestra preocupado por arbitrar soluciones. Que “no mira para otro lado”.
Es probable que todo se reduzca a un asunto de “tiempos”. Los “tiempos” del concejal – similares, obviamente, a los de la gente-, no corren parejos con “los tiempos” del DEM. Es como si se jugaran dos partidos de bochas: unos utilizan esferas de madera dura y los otros, cubos de granito. Los primeros juegan en una cancha de tierra alisada, Los otros lo hacen en tierra arada. Estimamos que huelgan los comentarios pero lo verdaderamente importante será –a no dudarlo-, que el legislador no se canse y termine envuelto en los “tiempos” equivocados. Y comience a “mirar para otro lado”. Sería lamentable.