En el bar del hotel donde finalmente se realizó el lanzamiento de la filial local del Instituto Moises Lebenshon, Eduardo Brizuela del Moral se mal comparó con el presidente de los EEUU, Barack Obama.
Fue para justificar la insistencia de su gobierno, a pesar del fracaso de la primera convocatoria, para tomar el crédito por 200 millones de pesos, pretensión que tiene el aval legislativo correspondiente pero que carece de legitimidad porque esa autorización se incluyó en el Presupuesto 2010, que preveía un contexto económico muy distinto del actual.
Brizuela justificó la insistencia recurriendo al ejemplo de la medida resuelta por el presidente estadounidense Barack Obama, que le pidió al Congreso que aprobara un fuerte paquete de inversión en la modernización de infraestructura por u$s 50.000 millones.
Según Brizuela, los 200 millones que él pretende son para combatir la pobreza en Catamarca y concluir obra de infraestructura básica; casi lo mismo que Obama, que quiere impulsar la creación de empleos que reanimen la economía estadounidense.
El apuro del momento, el café que se enfriaba, por no decir nada del intrépido notero que lo consultaba, le permitieron al primer mandatario no reconocer las enormes diferencias de las economías de Catamarca y la estadounidense. Por ejemplo: que una recibe ingresos que baten todos los records históricos, y cuyo gobierno aun así pretende contraer más deuda, y la otra que trata de reanimar el lentísimo ciclo de recuperación por el que transita su economía.