Existe la posibilidad de viajar al pasado sin abandonar el centro de la ciudad. Basta con detenerse en la Plaza 25 de Mayo y dejarse conducir por la máquina del tiempo que proponen los recorridos de Travel-ando. La invitación seduce no sólo a turistas, sino también a muchos catamarqueños que atraviesan diariamente el principal paseo público sin imaginar que bajo sus pasos descansan episodios capaces de estremecer, emocionar y sorprender.
La plaza de las cabezas en las picas
Uno de los relatos más impactantes transporta a los visitantes hasta 1841, cuando las tropas rosistas tomaron Catamarca en plena guerra civil argentina.
Tras la caída del gobierno provincial, el entonces gobernador José Cubas, férreo opositor al centralismo porteño y a Juan Manuel de Rosas, intentó huir, pero fue capturado poco después. Su destino fue trágico. Ejecutado junto a varios de sus hombres, su cabeza fue exhibida públicamente en la plaza principal como escarmiento político.
La historia relata una escena difícil de imaginar en la tranquila plaza actual: el verdugo lavó y peinó la cabeza del exgobernador antes de colocarla en una pica clavada en la antigua pirámide que ocupaba el centro del paseo, exactamente donde hoy se levanta el monumento al General San Martín.
La joya del jardinero de la Nación
La historia también guarda episodios más luminosos. A comienzos del siglo XX, el célebre paisajista francés Carlos Thays llegó a Catamarca y encontró inspiración para una de las plazas más bellas de su extensa obra.
Fascinado por la riqueza botánica, el creador de los Bosques de Palermo, el Jardín Botánico de Buenos Aires y numerosos parques emblemáticos del país transformó la Plaza 25 de Mayo en una verdadera obra de arte paisajística en el 1900, 31 años después que se plantara el primer naranjo.
El testigo de un combate histórico
En la plaza también se conserva un retoño del Pino de San Lorenzo, declarado nacionalmente árbol histórico en 1946. Este ejemplar posee un valor simbólico y patrimonial incalculable, ya que es un descendiente directo del árbol bajo cuya sombra el General José de San Martín descansó y redactó el parte de la victoria de la Batalla de San Lorenzo en 1813. Este hijuelo de segunda generación fue traído desde el Convento de San Carlos (Santa Fe) como un homenaje al prócer.
El granadero que regresó para descansar en su tierra
Pocos conocen otra de las historias que guarda el paseo central. Al pie del monumento ecuestre al General San Martín descansan simbólicamente los restos del teniente coronel Francisco Olmos, uno de los soldados más destacados de la gesta emancipadora.
Nacido en Catamarca en 1787, Olmos integró el Regimiento de Granaderos a Caballo desde su creación y acompañó al Libertador durante gran parte de la campaña independentista. Combatió en San Lorenzo, cruzó los Andes, participó en Chacabuco, Maipú, Riobamba y Ayacucho, convirtiéndose en uno de los apenas siete granaderos originales que sobrevivieron a toda la epopeya sanmartiniana.
En agosto de 2021, gracias a una iniciativa de la Asociación Cultural Sanmartiniana de Catamarca, se depositó simbólicamente tierra proveniente de su sepultura en el Cementerio de la Recoleta, permitiendo que el héroe regresara, de alguna manera, a la provincia que lo vio nacer.
Un paseo para descubrir la ciudad con otros ojos
Estas y muchas otras historias forman parte de los recorridos históricos que ofrece Travel-ando, una propuesta que invita a redescubrir Catamarca caminando.
Los paseos se realizan los jueves a las 16 horas y los viernes y sábados a las 10 de la mañana. Los participantes pueden optar por los circuitos Religioso, de Museos o Histórico-Arqueológico, además de recorridos personalizados diseñados según los intereses de cada grupo.
La actividad es arancelada y requiere inscripción previa. Los interesados pueden obtener más información y reservar su lugar comunicándose al 383 452-8714.