2012…expectativa y esperanzas

Andalgalá © Faltan solamente algunas horas para que finalice este año 2011 que transitamos sobre la faz de la tierra, y a estas alturas del mes de diciembre, los andalgalenses, como en todo el mundo, nos estamos preparando y predisponiendo para finalizar esta etapa cronológica y temporal, de la mejor manera posible y comenzar la próxima, poniendo en práctica todos los planes y proyectos que cada uno acuna en su interior.

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Para terminar bien el año y evitar la mufa de la mala onda, está bueno que todos, hagamos una suerte de autoanálisis, o mejor, examen de conciencia, como nos enseñaba el Catecismo, para mirarnos un poco por dentro y focalizar las cosas que hicimos mal, para enterarnos  de con quién estamos peleados, distanciados o disgustados, y buscar el reencuentro que exige este mes navideño. Nos servirá también para enmendar errores cometidos en contra nosotros mismos y en contra los otros. Se trata de una especie de purgación espiritual y mental que  resultará muy saludable para nosotros como individuos y como integrantes de una comunidad, medio renga, pero comunidad al fin.

Una vez asumidos los errores, deberemos pasar a analizar los logros obtenidos durante este 2011 para poder potenciarlos en nuestra proyección hacia el año que viene.

2012, según la información emanada y difundida casi morbosamente por los medios de comunicación, es un año señalado por las profecías mayas, que lo sindican como el año del fin de los tiempos, según la interpretación de algunos teóricos de la catástrofe y la destrucción.

Mucha gente ya está conmocionada por esas notas periodísticas, y sumida en profundas depresiones ante hechos inevitables. Lo que en realidad debemos hacer es, adoptar una actitud positiva y vital para enfrentar los avatares de lo que se viene e intentar poner en práctica  todo lo que anhelamos y proyectamos, para nosotros y para nuestra comunidad.

Es en vano que el hombre se retuerza en la angustia de la incertidumbre, de los meteoros por venir o no venir. Es mejor que apliquemos el sentido práctico de la realidad y nos aboquemos a trabajar para ser cada vez mejores personas y mejores seres sociales. Y qué mejor ocasión que el comienzo del año, porque de todos modos, conocer el futuro es una cuestión que al hombre no le está permitido por los Arcanos de Dios, por más que los agoreros de siempre anuncien lo contrario.

Que la construcción de la Nueva Catamarca sea propicia y nos haga olvidar los oprobios vividos durante los últimos veinte años y que la Luz divina ahuyente de nosotros, los fantasmas del rencor, como la única manera de que podamos vivir en paz verdadera.

De todos modos, desde esta página digital, hacemos votos de paz y prosperidad para el año que se iniciará apenas en algunas horas, augurando a todos nuestros lectores en particular, y a la humanidad en general, un nuevo ciclo temporal pleno de dicha, felicidad, reconciliación y muchos logros.

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