Abandonó la carrera para ayudar a otro competidor
Julio Alejandro Costilla, es un joven de 42 años que participaba de la 4ta edición de ‘Desafío Fray’, y que con un noble gesto demostró que lo importante no es ganar.
El sábado 24 de noviembre se llevó adelante en el departamento Fray Mamerto Esquiú una nueva edición del Desafío Fray que este 4to año contó con la asistencia de más de 500 participantes. Compitieron bikers de todo el país, el interior provincial y la particularidad de que se sumaron empleados municipales y representantes de diferentes instituciones locales.
A 2 Km. de la largada sobre la RP22 en el camino viejo que une Banda de Varela con Collagasta, la competidora Gabriela Vilte de la categoría Promocional Damas -30 (años) tuvo un roce de manubrios con el pelotón que se conducía por el mismo camino, lo que provocó que ésta cayera junto a su bicicleta a un barranco de 2 metros de profundidad cubierto por la maleza característica de la zona.
El resto de los competidores que pasaron siguieron su camino pero Julio, que venía más alejado del resto pudo divisar el accidente. El competidor no dudó en dejar su bici a un costado del cordón montañoso y dirigirse a la maleza en donde a lo lejos pudo percatarse de que la jovencita yacía en las profundidades intentando salir del barranco.
El hombre se introdujo en los matorrales y rescató a la competidora haciendo que la joven apoyara el pié en su hombro y así pudiera lograr mayor impulso para brincar a la superficie. Afortunadamente y gracias a una excelente y destacable logística de seguimiento por parte de la organización del evento, al encargado de controlar el funcionamiento del circuito estaba cerca y le llamó la atención ver un rodado apoyado al costado del camino.
“Yo iba en moto cubriendo mi parte del recorrido cuando veo una bicicleta abandonada. Fui despacio para ver qué había pasado y veo que era la bicicleta de Julio Costilla”. “Al ver la bici, freno y de ahí me pegan el grito desde abajo, que yo calculo que habrá tenido un metro y medio o dos el lugar a donde estaba Gabriela. Automáticamente dejo la moto y me vuelvo, allí Julio me pide ayuda y hasta eso ya había salido ella” comentó Víctor Barrionuevo, parte de la organización del evento deportivo.
“Gracias a Dios no pasó nada, solo tuvo raspones en el cuerpo y en el brazo. Julio me decía ‘no pasó nada’, pero sí es mucho lo que hizo”. “Había piedras ahí abajo y no se la veía, si se golpeaba la cabeza podría haber quedado ahí y nadie se iba a enterar hasta que nos demos cuenta de que ella faltaba. Podría haber ocurrido una desgracia pero gracias a Julio que paró, no le importó la carrera, ni el tiempo ni nada, ayudó a Gabriela a salir de ahí” agregó Barrionuevo.
Posteriormente, la jovencita no quiso que los facultativos médicos la revisaran y siguió su carrera bajo la atenta mirada de Barrionuevo que la fue siguiendo para quedarse tranquilo. “La seguí hasta Collagasta y siguió bien. Me acerqué varias veces, me puse al lado para preguntarle cómo estaba que es la función nuestra, la seguridad de todos los ciclistas”.
Finalmente ambos competidores pudieron llegar a la meta, no el puesto que cada uno quería pero sí dejando un gran mensaje de solidaridad y compañerismo en estos tiempos en donde no se ve más allá que el beneficio de cada uno.