Mas de 130 abuelos disfrutan en el CIIC
"Venir al CIIC fue como empezar de nuevo mi vida”. Esther Perea forma parte del cuarto contingente que visita las instalaciones. Camina acompañada de su bastón, pero ello no fue un impedimento a la hora de volver a sentir la alegría de vivir.
Rodeada del cariño de sus amigos y del equipo del CIIC (Centro de Integración e Identidad Ciudadana) que dirige Silvia Sarapura, Esther volvió a sentir la alegría de vivir en las emblemáticas instalaciones a cargo del Ministerio de Desarrollo Social.
Cada abuelo que llega al CIIC todos los lunes, desde todos los rincones de Catamarca, es especial. Pero ella resalta entre todos por sus ojos pícaros y una sonrisa gigante. Esther Perea es de Capital y llegó acompañada de una delegación de más de 130 abuelos de Valle Viejo, Fray Mamerto Esquiú y San José, Santa María, para pasar una semana de vacaciones inolvidables en el marco del programa "Rejuvenecer Activamente”, que fuera impulsado por la Gobernadora de la Provincia, Lucía Corpacci, con el fin de satisfacer las necesidades para el completo bienestar psicosocial y una óptima calidad de vida de los Adultos Mayores de 60 años.
"Venir para el CIIC fue como empezar de nuevo mi vida, no me dolió nada, estoy muy contenta, dormí re-bien y toda la noche”, aseguró la abuela que detuvo su pausado andar acompañada de su bastón y del brazo de una amiga para contar su experiencia. "Pensé que tengo que volver a empezar, y siento que esto para mí es como un bautismo porque salí a caminar alrededor del predio, anoche bailé en la cena-show, hoy dejé el bastón de lado y participé de la clase de ritmos. Esto me cambio la vida, por eso quiero volver la próxima vez”, aseguró la abuela que pasó un tiempo de su vida sin poder caminar
Ester disfruta esta semana de desayunos, almuerzos, meriendas y cenas con una dieta especial, diseñada especialmente para ella por el equipo del CIIC y cuenta con el Centro de Salud, atento a las necesidades de los abuelos las 24 horas del día, donde los huéspedes pueden realizarse controles médicos tales como laboratorio, electrocardiogramas, mamografías, colposcopías o papanicolau en el caso de las mujeres.
"Jóvenes de nuevo”
Ester es muy particular, su dulce mirar desparrama cariño. Fue docente por 33 años en varias escuelas capitalinas. "Era una persona muy activa. Todos los sábados iba a los bailes de los jubilados, fui profesora de folclore y tenía mi ballet con mi esposo”, aseguró la abuela sin olvidarse de mencionar que tras sufrir tres hernias de disco no pudo volver a caminar. "Sentirme invalida fue tremendo, estaba sentada todo el día, no podía caminar ni hacer nada”, aseguró la abuela que gracias a la asistencia de tratamientos médicos específicos recuperó la movilidad de sus piernas y con la ayuda de su bastón hoy puede desplazarse con alguna dificultad pero en el CIIC participó de caminatas por el predio y volvió a disfrutar del baile, su pasión de toda la vida.
La abuela de amplia sonrisa regresa el viernes a su hogar para reunirse de nuevo con sus seres queridos, pero con un espíritu diferente. "Regreso a casa con mucha alegría, pensando en que sí puedo”, aseguró Ester, que seguramente seguirá caminando, bailando y haciendo gimnasia. Mientras sus amigas la apuraban para llegar a tiempo a los talleres de arte finalizó "estoy muy agradecida de poder disfrutar de este lugar y del cariño que nos brinda el equipo del CIIC, nos hacen sentir jóvenes de nuevo. Le agradezco muchísimo a Lucía el poder haber hecho esto, la quiero muchísimo. Aquí aprendí que puedo empezar de nuevo”, dijo mientras siguió su andar entre los pasillos del CIIC.