El acusado tenía orden de captura
Andalgalá © Wilson García, acusado de homicidio simple tras la muerte de su hijastro de tan solo 3 años, también era perseguido por la policía por su participación en robos de motos.
La madre del niño de 3 años brutalmente asesinado a golpes
relató una historia de maltratos por parte de Wilson García y que la tenían
como víctima a ella y a sus hijos.
Wilson García se había radicado hace más de un año en
Saujil, Pomán, luego de haber nacido y criado en Andalgalá, donde era
perseguido por la Policía por su participación en robos de motocicletas.
Por su lado, la madre del niño relató una historia de
maltratos por parte de Wilson García y que la tenían como víctima a ella y a
sus hijos. La mujer continúa con custodia policial en un hospital de la zona y
ayer la Justicia resolvió que el único sospechoso del crimen continúe detenido
por el terrible caso.
Paola Díaz nunca había avisado a la Policía o a la Justicia,
de los reiterados hechos de violencia que ocurrían en su casa. Todo salió a la luz
tras el deceso de Francisquito, quien llegó sin vida al hospital de Saujil el
sábado al mediodía producto de los golpes que habrían sido propinados por su
padrastro García.
El domingo, tras la detención de su pareja, la mujer decidió
denunciar ante la Policía y comentó que en reiteradas ocasiones había discutido
con el hombre a causa de los maltratos físicos que le propinaba al menor, que
había sido fruto de una relación anterior que tuvo Díaz con un tío del ahora
detenido.
A raíz de estos encontronazos, contó Díaz, que su pareja
había llegado a amenazarla de muerte en más de una oportunidad. La situación de
violencia familiar era conocida por sus vecinos, quienes escuchaban los gritos
de los concubinos, quienes hace un año y medio se habían conocido.
En relación con lo ocurrido el fatídico día, el sábado 27,
relató que había salido a hacer unas compras en compañía de su hija de 5 años y
de la bebé. En tanto que García había quedado en la casa lavando la ropa y al
cuidado de Francisco. Dijo que cuando regresaba al domicilio se cruzó con su
pareja en la esquina de las calles Juan Domingo Perón y Señor del Milagro,
quien llevaba al niño en brazos y le dijo que iba hasta el hospital porque
"estaba mal, devolviendo flemas".
Minutos después, Díaz llegó hasta al hospital y sobre una
camilla vio el cuerpo del niño con los ojos cerrados. Estaba quieto. Según
trascendió, en ese momento García le dijo que se iba a la casa a apagar la
estufa pero nunca regresó.
Al día siguiente fue
arrestado y se encuentra desde entonces alojado en la dependencia policial de
Andalgalá.