Al rescate de una Catamarca autosustentable
Una recorrida en bicicleta y una coincidente entrevista radial, me llevaron a entender que la propuesta de poner en valor el antiguo Camino Real puede significar el rescate de una Catamarca autosustentable.
Como está cerrado el tramo de la Ruta Provincial 41, entre San Antonio y Piedra Blanca, para cumplir con mi casi diaria rutina de actividad física busqué una variante por viejos callejones chacareros, que me llevaron a desandar el histórico trazado que une a los departamentos Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú.
Saliendo por Crisanto Gómez, llegué a la calle Olmos y Aguilera, de Santa Rosa, VV, y de allí tomé rumbo norte hacia San José, FME, recorriendo el viejo Camino Real. Una auténtica maravilla, redescubierta en su circulación a raíz de la mencionada interrupción en la ruta principal, actualmente en tareas de remodelación.
En simultáneo, iba escuchando la transmisión del programa "Abre Puertas", por radio Valle Viejo, cuando eran entrevistadas la cineasta Mariel Bomzuck y la artesana ancasteña Pabla Romero, especialista en tejidos con hilos de seda, que generan gusanos de los montes allende El Portezuelo.
Del ameno diálogo, con eje en el documental “Las Arañitas Hilanderas” producido por Bomzuck, éstá concluyó que el mensaje de su film, como el que brinda Doña Pabla con su creativa laboriosidad, son el mejor ejemplo de que "los catamarqueños podemos vivir de lo nuestro..., vestir nuestras prendas, consumiendo las verduras que se cultivan en fincas vecinas o la carne de las carnicerías de nuestros barrios, sin tener que recurrir a las grandes cadenas...".
Mientras, yo pedaleaba por el viejo Camino Real, en una tarde soleada que le daba una grandiosa luminosidad a los sembradíos y plantaciones de las adyascencias, espejados en el torrente prodigioso del canal que lo acompaña en esa parte del trayecto.
Después, los testimonios de la historia expuestos a flor de tierra en las Ruinas del Polvorín de los tiempos de la Independencia, o el Primer Trapiche Azucarero de 1.808, antes que la producción de caña se convirtiera en la base sustancial para la economía tucumana.
También se observa el visionario interés de algunos emprendedores, que ya han instalado en la zona un complejo de cabañas para alquilar, o vecinos particulares que imaginaron allí su lugar de placentero descanso.
Todos condimentos que le dan justificación y certeza a los planes para revalorizar el Camino Real, que impulsa la Municipalidad de Fray Mamerto Esquiú (ya con licitación en marcha para su planificación y proyecto), al que también adhiere Valle Viejo e incluso podría sumarse Paclín, con la extensión por la Cuesta del Cura, pasando hacia Palo Labrado, por las Sierras de Gracián.
Su cristalización es posible y viable, sin necesidades de mucho asfalto, ni cemento. Apenas con la conservación del camino, la limpieza de los sectores aledaños y la instalación de descansos como el vigente "del caminante", para los ciclistas, o los modernos "runners", que tendrían allí un sitial de ensueño para circular.
O para el paseo de los vecinos que aprecian el cultivo local de verduras y/o hortalizas frescas, como las frutas o los exquisitos arropes, tan característicos de ese "piemonte" autóctono, a escasos kilómetros de nuestra Capital.
Hasta para la atracción de los turistas que lleguen a Catamarca, atraídos por esos encantos naturales, las bellas casonas de antaño, culminando en el bálsamo espiritual que significa la veneración a Fray Mamerto Esquiú, cada vez más elevado a la santidad de los cielos.
Razones más que suficientes para imaginar una Catamarca autosustentable desde la recreación del legendario Camino Real.
Victor "Paco" Uriarte