Alimentación saludable en los primeros años de vida
Desde el Ministerio de Salud de la provincia, recomiendan a madres, padres o adultos a cargo de menores, proporcionar una alimentación variada y saludable a niños y niñas; en este sentido, los profesionales trabajan según las Guías Alimentarias para la Población Infantil, del Ministerio de Salud de la Nación
Cabe mencionar que la alimentación de los primeros años de vida es esencial para que los niños y niñas tengan un crecimiento sano, aprendan y se desarrollen; siguiendo esta línea, la alimentación infantil se basa en los siguientes pilares:
· Es importante destacar que bebés, durante los primeros 6 meses de vida, deben alimentarse nada más que con leche materna (o leche de fórmula, en el caso de no recibir lactancia materna exclusiva); asimismo luego de comenzar la alimentación complementaria, continuar con la lactancia materna hasta los 2 años.
· A partir de los 6 meses es necesario complementar la leche materna, agregando de a poco otros alimentos diferentes de todos los grupos que aparecen en la Gráfica de la Alimentación Saludable.
· Es importante tomarse el tiempo suficiente para darles de comer bien, con tranquilidad y ayudándoles a que conozcan y prueben otros alimentos, y se acostumbren a ellos.
· A partir del año de vida, los niños pueden compartir la mesa familiar y comer los mismos alimentos que come el resto de la familia.
· Para evitar las enfermedades es importante cuidar la higiene de todos los días y, muy especialmente, en la alimentación infantil.
· La formación de hábitos alimentarios saludables se aprende desde los primeros años de la vida.
· Cuando los niños se enferman, hay que darles de comer pequeñas comidas sencillas, livianas y más seguidas. También es importante no reducir ni suspender la lactancia ni la comida de un niño enfermo.
· Son muy importantes, los controles mensuales hasta que cumplen 6 meses, y luego cada dos meses hasta que cumplen 2 años con el fin de controlar el crecimiento y desarrollo de los niños y niñas; esto, además permite saber si están bien alimentados.
Luego del año de vida, los niños y niñas necesitan macronutrientes y micronutrientes. En el grupo de macronutrientes, se encuentran los carbohidratos, se pueden cocinar una variedad saludable de granos, vegetales y frutas.
Las proteínas, se encuentran en las carnes rojas (vaca), blancas (pollo y pescado), lácteos y huevos, que contienen aminoácidos esenciales para el crecimiento.
También es importante la proteína de origen vegetal, como lentejas, frijoles, garbanzos, nueces y semillas.
Y finalmente el grupo de las grasas, no solo cumple muchas funciones en la salud de la piel, articulaciones, cerebro y vasos sanguíneos, sino también permite que el cuerpo del niño absorba las vitaminas liposolubles. En este grupo se encuentran productos lácteos, carnes de vaca y pescado y de fuente vegetal: leche y aceite de coco, palta, nueces y aceites vegetales como el de oliva.
En cuanto a los micronutrientes, el cuerpo humano contiene al menos cincuenta micronutrientes, algunos son vitaminas y otros son minerales. Muchos son conocidos como “esenciales” porque el cuerpo no los genera por sí mismo y debe encontrarlos en los alimentos.
En este sentido, como fuente de hierro se encuentran los alimentos de origen animal, carnes rojas y carnes blancas y huevo; de origen vegetal: quinoa, mijo, legumbres, como lentejas y garbanzos, semillas de chía, sésamo, zapallo; brotes de trigo, hojas verdes: rúcula, escarola, espinaca. Hay que recordar que estos alimentos no tienen la misma biodisponibilidad que los de origen animal.
Como fuente de zinc se ubican el pescado, mariscos, huevos, lácteos, cereales integrales (remojados, fermentados y cocidos), trigo germinado, lentejas, nueces, semillas de zapallo y de girasol (activadas), algas marinas, coliflor, lechuga, espárragos, tomates, zanahorias, espinacas, hongos, naranjas.
En cuanto a las fuentes de ácidos grasos omega 3: El DHA se encuentra en la leche materna, y ciertas fórmulas están fortificadas con este importante nutriente, pero las mejores fuentes dietéticas de DHA son los pescados grasos y los huevos.
Las fuentes de grasas saludables son alimentos ricos en grasas buenas como el aceite de oliva o de coco, palta, frutos secos (debidamente preparados), coco, entre otros.
La Vitamina D juega un papel vital en la absorción del calcio y en el sistema inmune; también está relacionado a un menor riesgo de numerosas enfermedades crónicas y autoinmunes.