Alumnos podrían tomar hoy la Facultad de Humanidades
Algo pasa en la UNCA; el alumnado universitario nunca se manifestó en defensa de sus derechos, hoy lo hacen. En el último proceso electoral, los alumnos dieron muestra de una madurez política diferente a la de otros claustros, es muestra de cambios importantes que la clase política no alcanza a comprender. Por lo pronto, la protesta del momento puede derivar en una toma.
La noticia parece simple, que da cuesta que la implementación de un nuevo plan de estudio en el profesorado de historia de la UNCA, generó problemas en la correlatividad de algunas materias, lo cual implica que algunos alumnos no puedan continuar el año próximo con el cursado de materias. Por eso los alumnos perjudicados manifestaron su frustración el martes cortando la Avenida Belgrano en la esquina con calle Junín. La protesta, poco común, inusual, podría derivar hoy con una toma de la Facultad de Humanidades.
Pero más allá del problema concreto que perjudica a los alumnos de la carrera de historia, el caso sirve para visualizar que algo más profundo pasa en el estudiantado. Ya aparecieron las primeras señales de un malestar durante el ultimo proceso electoral de renovación total de autoridades de la universidad, cuando los estudiantes de casi todas las facultades votaron en contra de las boletas que representan el poder político que reina en la UNCA, el radicalismo representante de una élite catamarqueña.
En la mayoría de las facultades, las boletas con representantes del radicalismo se impusieron en los claustros docentes y no docentes. Son los claustros que los decanos manejan a tiro de decretos que los beneficia o perjudica directamente en sus salarios. Es lo que se dice clientelismo puro. En los claustros estudiantiles y egresados, en la mayoría se impusieron boletas opositoras a ese poder instalado en las distintas facultades y en el rectorado, que comete todo tipo de atropello, amparado en un estatuto interno que merece una revisión profunda.
Los estudiantes y los egresados son quienes “sufren” y “sufrieron” en carne propia la gestión de los decanos y el rector de turno; por eso votan como votan. Esa madurez, expresada democráticamente, a veces estafada por delegados que luego votan en contra del mandato estudiantil, a cambio de prebendas claro, paso en Humanidades en la última elección, ahora vuelve a manifestarse de un modo infrecuente, con la manifestación de los alumnos.
Hasta ahora, los “alumnos” de Franja Morada solo se manifestaron contra el dirigente Luis Barrionuevo por los hechos del 2 de marzo del 2003. Fue una de las tantas puestas en escena del radicalismo catamarqueño para magnificar la protesta del peronismo que había sido proscripto para esa elección provincial.
Pero los alumnos nunca se manifestaron en defensa de sus derechos. En ese sentido, esta protesta de estos de días de los alumnos del profesorado en historia es histórica, y representa una frustración contenida que la clase política, oposición y oficialismo, no alcanzan a comprender.
En el caso de la Facultad de Humanidades, las truchadas internas fueron avaladas tanto por personeros del FCS como de personeros del FPV, a través de Oscar Pfeiffer, que consiguió un delegado en oposición al status quo radical, pero que luego lo mando a votar para que ese status quo siga mandando otro periodo más.
Todo quedó al descubierto a los pocos días, pero el estudiantado en la UNCA, como la sociedad catamarqueña que ve como Eduardo Brizuela del Moral designa personal a mansalva antes de abandonar el poder e igual vota en contra de los candidatos del FCS, paso en agosto y octubre pasado, no parece dispuesta a soportar más este tipo de irregularidades.
Lograr que la Universidad Nacional de Catamarca, como toda la provincia claro, se ponga de pie nuevamente será un proceso largo, duro y probablemente difícil de controlar; sobre todo con funcionarios del tipo de los que hoy mandan en Humanidades o el propio Pfeiffer en la provincia. Por eso la frustración puede derivar en acontecimiento poco comunes como el que podría pasar hoy, y que ojalá nunca lleguen a ser violentos.