Álvarez, el mago de la contradicción

Andalgalá © Repudiada por la gente común, y ante la medida casi infantil de los concejales andalgalenses de aprobar una ordenanza para prohibir la minería en el municipio, se abrieron las especulaciones sobre los motivos por los cuales los siete concejales aprobaron algo sin validez legal alguna.

POLITICA

Por estas horas, se murmuran muchas cuestiones. Es sabido que en una ciudad como Andalgalá, no se escapa casi nada en términos de rumores.

Se habla de dinero, de cargos, de enojos por no ser atendidos, de una pulpadora que más que procesar vegetales traga billetes y los hace desaparecer mágicamente.

Lo llamativo es la excusa empleada por los concejales basada en que la sanción de la polémica medida no es más que "una forma de llamar la atención al gobierno provincial”. Excusa infantil y boba de los muchachos peronistas. Como si fuera algo sencillo, como si no se jugara con su decisión el futuro de Andalgalá.

Al margen de que uno puede llegar a entender que para generar algunos aplausos desde la tribuna, los concejales que responden a Páez lo hicieron la lógica y previsible en el lineamiento que pregonan, lo que no se termina de entender son los motivos que llevaron a  los ediles que responden al peronismo, a levantar la mano de igual forma.

Sobre todo porque no hace menos de seis meses, el discurso era totalmente distinto. Tan distinto que asusta. Asusta por la incoherencia e ignorancia reinante en la medida. Ejemplo claro es el que trae como protagonista al concejal Gustavo Álvarez, que hace menos de cinco meses decía una cosa sobre la minería y ahora, como por arte de magia, votó otra cosa.

¿Corto de memoria, Álvarez? ¿Corto de fondos? El garrafero, empresario de medios, pulpador, radicalpejotistakirchnerista volcó, y al parecer, aquí se termina su carrera política preñada de bastardismo y obsecuencia en las sombras del poder.

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