El “amarillo” del PRO de Macri no le sentó bien a Boca

La política y el fútbol, como se sabe, se mezclan permanentemente por las pasiones, las simpatías y hasta las debilidades de quienes protagonizan estas actividades, tan populares como susceptibles de la condición humana. El candidato presidencial del PRO, Mauricio Macri, y el club de sus amores, Boca Juniors, no parecen ser la excepción.

DE AMARILLO. Macri y Boca pasaron "calor" en "Mardel".
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Veamos. Para iniciar la disputa de esta nueva Copa "Ciudad de Mal del Plata”, en los denominados torneos de Verano, el Club Boca Juniors, de quien Macri fuera su reconocido presidente, eligió hacerlo con camisetas, pantaloncitos y medias totalmente amarillos, es decir el color que paralelamente identifica al PRO de Macri en sus aspiraciones de postulante a presidente de la Nación.

La presentación de esta nueva camiseta la hizo, obviamente, el actual presidente "Xeneize”, Daniel Angelici, integrante de los "gobiernos macristas” en sus anteriores pasos como titular del club de la Ribera. Lo curioso fue que, únicamente, se presentó esta camiseta "alternativa” y ni siquiera se tuvo en cuenta la tradicional "azul y oro” que populariza a la entidad de la Boca.

Con un objetivo marketinero, según advirtieron observadores políticos nacionales, el propósito subyacente era el de –a partir de un verano exitoso de Boca, en lo futbolístico- plagar las playas marplatenses y el resto del país con la "gloriosa” camiseta amarilla del PRO, del actual Jefe de Gobierno porteño, tratando de contrarrestar el súper difundido "naranja” que identifica la campaña, del otro presidenciable, el gobernador bonaerense Daniel Scioli, quien sería una de los postulantes del FpV (Frente para la Victoria).

Los televidentes más advertidos habrán podido escuchar los elogiosos comentarios del periodista Fernando Niembro, a quien se menciona como uno de los candidatos de Macri en las venideras elecciones, hacia la camiseta color "amarillo”, hecho que junto a su compañero relator Mariano Closs exaltaron hasta que Racing dio vuelta la historia.

Antes de salir a la cancha y una vez que los jugadores boquenses pisaron el césped del estadio "José María Minella”, Niembro remarcaba que "esta noche, Boca va todo de amarillo…”, y con acotaciones similares complementaba Closs.

Ni que hablar, después que Jonathan Calleri abrió el marcador, a los 35 segundos de juego. Le metieron con las bondades del "amarillo” hasta los 10 minutos del primer tiempo, más o menos. "Es muy llamativa la nueva indumentaria de Boca, toda amarilla”, esgrimía Niembro; y Closs acotaba que "el público ‘xeneize’ está muy contento con esta nueva camiseta amarilla”.

Cuando Gustavo Bou, a los 16 minutos logró el empate para Racing, desapareció la palabra "amarillo” o "amarilla” de las bocas de Niembro y Closs; no la pronunciaron más. Y la sepultaron definitivamente cuando Diego Milito anotó el segundo de la "Academia”, que el mismo Bou se encargó de replicar dos veces más, hasta llevar la cuenta a la goleada 4 a 1 del final del encuentro.

Todas las incógnitas quedaron ahora para la próxima presentación de Boca, el martes 20, también en Mar del Plata, ante Vélez, ya que el "blanco con la ‘V’ azulada” no obliga a una remera sustituto, como tampoco exigía anoche frente a Racing, cuyos colores se diferencian notoriamente de la tradicional "azul y oro” de Boca.

De todas maneras, por el rédito aleatorio perseguido, el "amarillo” de anoche difícilmente se imponga al "naranja”, al menos por este verano; como también es seguro que este modelo de camiseta tampoco alcanzará los récord de venta que logró la "rosadita”, de dos temporadas atrás, que -aunque "delicadita”- resultó uno de los más grandes negocios de la firma Nike en todo el mundo.

En fin, cosas del fútbol y de la política, ahhhh.... y de los negocios, que suelen tener tantas cosas en común.

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