El Ancasti, como sea, termina justificando a Brizuela del Moral

Las explicaciones de El Ancasti, para justificar la decisión de Brizuela de pasar a planta permanente de casi 4.000 empleados contratados, es por lo menos sospechosa.

Brizuela del Moral
POLITICA

Más que cargar las tintas contra un mandatario que, en nueve meses, se ha convertido en el de mayor irresponsabilidad de la historia, el diario de la calle Sarmiento ataca a los gremialistas Pedro Armando Carrizo (CGT) y Núñez (ATE) por el hecho de haber hecho el pedido del pase a planta permanente y  un regalo en efectivo para cada empleado.

Para El Ancasti allí está motivo central de la decisión. Si Carrizo y Núñez se hubieran mantenido en silencio, en el gobierno no habría pasado nada y no hubieran sido favorecidos empleados que, sin ningún motivo, antecedente o concursoo, se aseguraron un sueldo sin saber qué funciones cumplirán dentro de la elefantiásica estructura que creó un mandatario tan vengativo, por haber perdido las elecciones, como irresponsable.

De acuerdo a la curiosa postura del diario del empresario Zitelli, si la CGT le pedía a Brizuela que demuela la Casa de Gobierno o que desintegre la Policía provincial, en estos momentos no existirían ni una ni otra.

La única verdad es la realidad y así, especialmente, la debe entender el peronismo. Zitelli fue socio del gobernante Frente Cívico en los últimos ocho años y en el gobierno anterior, el de Oscar Castillo, ya venía siéndolo y de esto hay demasiados testigos. Por ello termina justificando a Brizuela y echando la culpa a dos personajes menores como Carrizo y Núñez que, en homenaje a la verdad, aunque resulte descabellado, están en su derecho de pedir.

Tampoco dice nada que, durante meses, Lucía Corpacci anunció que no iba a realizar persecuciones contra la gente, lo cual es un elemento vital en esta historia, porque precisamente la desfalleciente administración radical anuncia que” temía” por la estabilidad de los trabajadores, a los que mantuvo años y años como rehenes virtuales.

Igualmente no debe extrañar la actitud de El Ancasti hacia Corpacci. Nunca la defendió de las verdaderas humillaciones que sufrió de parte de Brizuela cuando ejercía la vicegobernación, período en el cual se la llegó a tratar de inepta en la columna “Cara y Cruz”.

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