Argentina vive una fiebre del litio
La demanda de litio para las baterías no para de crecer y las multinacionales mineras se lanzan para explotar los yacimientos de Argentina, que junto con Chile y Bolivia representan el 70% de las reservas mundiales.
Una tonelada de carbonato de litio cuesta alrededor de US$
6.000. Para fabricar una batería con la tecnología y valor actuales, se
requiere entre 7 y 15 kilos de litio, siendo esto un costo que oscila, apenas,
entre los US$ 42 y US$ 90 por vehículo.
Pero el valor final de una batería se encuentra entre los
US$ 10.000 y US$ 20.000, según destaca el economista e investigador argentino,
Julián Zícari.
Claramente, la diferencia de precio entre la materia prima y
la batería de litio es abismal. Esto llevó a la presidenta Cristina Fernández a
preguntarse, en el año 2010, ¿Por qué no hacemos baterías acá? Seguramente el
presidente Evo Morales se ha preguntado lo mismo hace aún más tiempo.
La gran pregunta, sin embargo, es si Bolivia, y en general
los países del ¿Triángulo del litio? (Argentina, Bolivia y Chile), podrán dar
ese salto hacia la fabricación comercial de baterías. Para ello, muchos
consideran necesaria una integración entre estos países, que tienen importantes
diferencias de fondo respecto a cómo cada uno está encarando el mercado actual
y futuro del litio como materia prima y como batería.
Por un lado, actualmente el interés de Chile es el de
exportar la materia prima en su estado purificado (99,6% grado batería),
buscando controlar el precio y el mercado, pues son el principal exportador del
mundo de carbonato, (seguidos por
Fornillo también considera que Chile no tiene interés en
construir la sonada OPEP del litio, y que en realidad se encuentra más cerca
del libre mercado que propicia
Por otra parte, Bolivia ha optado por mantener un férreo
control sobre la mitad de las reservas mundiales de litio que posee, hasta
lograr fabricar la batería, y está investigando sus propios métodos de extraer
el litio, con muchas dificultades como se ha podido ver a través de los medios
de comunicación en estos años.
Según puede encontrarse en energetica.org.bo, la estrategia
de industrialización de los recursos evaporíticos boliviana incluye tres fases:
1) se esperaba una producción piloto de carbonato de litio y
cloruro de potasio para fines de 2012;
2) se busca una producción industrial de compuestos químicos
a partir de 2014;
3) empezaría a fines de 2014 con la producción de cátodos,
electrolitos y baterías de Ion-litio.
Sin embargo, estas metas han sufrido importantes retrasos.
También hemos sido testigos de que la estrategia de industrialización en
Bolivia se ha inclinado cada vez más hacia la articulación con socios
extranjeros, pero de manera errática, como indica Fornillo, criterio que
comparte el experto boliviano Juan Carlos Zuleta.