Un ataque a la libertad de expresión ¿“en grado de tentativa”?
Con una repercusión poco frecuente, Catamarcactual.com dio a conocer un plan destinado amordazar a los medios periodísticos.
La torpe maniobra contemplaba el manejo de la pauta publicitaria de los organismos provinciales pero incursionaba, también, en el ámbito de los municipios desconociendo la autonomía de los gobiernos municipales.
Resulta evidente que el o los autores de semejante despropósito no han advertido que estamos en el Siglo XXI en el cual los medios de difusión están en condiciones de eludir cualquier clase de “mordaza”.
Es evidente que la nueva conducción afronta problemas singularmente graves. En muchos aspectos “se le ató la rama” y han comenzado a apretar los botones equivocados.
En cierta medida se justifican los problemas que afronta el flamante gobierno: son como una especie de “rebote” que generan medidas adoptadas en los últimos días, relacionados con bajas de personal en forma poco menos que masiva.
Dicen que “el órgano más sensible del ser humano es el bolsillo” y el puesto público no le va en zaga. Ante la perspectiva de perder el puesto la gente apela a cualquier recurso en procura de revertir la situación.
Salvo que se trate de ingenuos instalados en la Casa de Gobierno, no pueden ignorar que los brizuelistas desalojados favorezcan y alienten movidas de protesta que podrían ir en aumento a medida que pasen los días y no aparezcan las soluciones que, dicho sea de paso, no han de ser fáciles de arbitrar.
Por si todo esto fuera poco, el Dr. Marcos Denett aportó lo suyo en el asunto de los FONDETUR y su enfrentamiento con Ávalos mientras los ambientalistas, adhiriendo a los riojanos que se oponen a la minería en Famatina, hacen escuchar sus voces cada vez más airadas.
Curiosamente, ninguna organización ambientalista se ocupa de la parte vinculada con las regalías, los porcentajes de utilidad y los aspectos económico-financieros de las explotaciones mineras.
Es decir: se discuten aspectos ambientales que, para las empresas, es la parte “indolora” del asunto. Nadie apunta a la otra parte, es decir, lo económico que es precisamente lo que les duele a las mineras.
Tal vez en los actos de protesta existan vestigios de un cierto romanticismo y añoranzas de luchas pasadas que ya están en la anécdota.
Hoy, esas movidas le complican la vida a la gobernadora y sus funcionarios y generan un clima de relativa zozobra que se ve reflejado en los medios de comunicación. Quizas por eso el empeño de la mordaza.