Baja performance estudiantil en universidades de la región
Según el ex secretario de Energía de la Nación, Alieto Guadagni, en los países industrializados, más de la tercera parte de la población juvenil está obteniendo un título universitario. Australia lidera todas las naciones con más de la mitad de la población juvenil con graduación universitaria.
En América Latina, Cuba, Puerto Rico, Panamá, Chile, México
y Venezuela registran un nivel de graduación universitaria por encima del 20%
de la población juvenil. Según UNESCO nuestra graduación universitaria es muy
baja, ya que apenas llega al 12% de esta población.
Lo notable es que tenemos muy baja graduación a pesar de
tener muchos estudiantes universitarios. En proporción a la población tenemos
muchos más estudiantes que casi todos los países latinoamericanos. La
explicación de esta paradoja ("muchos estudiantes y pocos graduados”) es que
entre nosotros terminan sus estudios universitarios en las universidades
estatales apenas uno de cada cuatro ingresantes, mientras que, por ejemplo en
México, Brasil y Chile se gradúa más de la mitad de los ingresantes.
¿Y por qué se gradúan pocos estudiantes en nuestras
universidades? Las cifras del propio ministerio de Educación nos indican que
son muchos los estudiantes que no aprueban materias al ritmo que corresponde.
Es preocupante constatar que nada menos que el 44 por ciento de los estudiantes
universitarios no aprobó más de una materia después de un año.
Hay universidades argentinas que presentan niveles de graduación
muy escasos, por ejemplo, en las siguientes universidades no aprobaron más de
una materia después de un año esta considerable cantidad de estudiantes: Jujuy
73%, Salta 61%, Misiones 58%, Patagonia Austral 57%, Formosa 54%, Comahue 52%,
General Sarmiento 51%.
La autonomía universitaria es un logro importante de la
Reforma de 1918, pero las universidades estatales deben asumir su
responsabilidad y realizar un esfuerzo para elevar la graduación. La población
toda que financia la educación universitaria debe tener la certeza que sus
aportes están bien administrados por las autoridades de las universidades.