Barrionuevo: un K.O. colosal y un presente expectante
“Noqueó a Adrián Verón en el 6º round; conservó su corona y volvió el boxeo a San Lorenzo” inició su crónica para La Nación, el periodista especializado Osvaldo Principi.
El catamarqueño Miguel Barrionuevo, campeón argentino welter
(66,300 kg) necesitó seis minutos de combate para aprender a convivir con los
contratiempos y la adversidad. Su ceja derecha averiada, la sangre pegajosa, un
molesto parpadeo - entre el 3º y 4º round - más una desconcentración
inesperada, pusieron en jaque a una victoria diagramada en base a lanzamientos
boleados de mano izquierda, que - tempranamente- preanunciaron lo difícil que
le resultaría asimilarlos al santacruceño Adrián Verón (66,650 kg). Y así fue.
Lo noqueó en modo fulminante en el sexto round y conservó la corona nacional.
Los 1500 espectadores que asistieron al estadio
sanlorencista "Roberto Pando", le devolvieron al barrio de Boedo, un
viejo tuteo con este deporte. Por suerte, hubo testigos de esos tiempos, que
rememoraron héroes de antaño y valoraron el presente del título welter. Si bien
todo cambió, el moderno gimnasio azulgrana recobró al pugilismo, del mismo modo
que los bares y restaurantes linderos, recuperaron a un sinfín de parroquianos
que acodados en sus barras comentaban el célebre K.O del gran Pascual Pérez,
ante el galés Dai Dower, en 1957 y las notables entonaciones del sanjuanino
Alberto Podestá, cuando interpretaba: "Remembranzas", en las tanguerías
de Avenida San Juan.
El boxeo doméstico necesitaba un buen duelo. Y éste lo fue.
Más allá de la desmedida promoción que anticipaba: "La Pelea del
año", Barrionuevo demostró que su fogueo internacional comienza a darle
resultados.
Debió abandonar su provincia hace años y radicarse en Salta
para colaborar en los entrenamientos de Luis Abregú, ex Nº1 del (CMB). Le puso
su cuerpo, por mucho tiempo, como sparring. Incluso concentraron juntos en el
gimnasio Bobby Gleasson, de Nueva York, bajo la supervisión de Pablo Martinez -
técnico local- y el cotizado entrenador panameño Héctor Roca.
Todo ello le dio madurez y seguridad. Aprendió a
"pensar" los combates y a ejecutarlos. Impuso un ritmo lento a este
match, lo hizo poco vistoso pero efectivo. Aprovechó todas las vacilaciones de
Verón, quien denunció un noviciado excesivo e impiadoso, en una carrera de 21
éxitos y 2 reveses.
Barrionuevo, de 28 años, devoto de la Virgen del Valle y de
las canciones de su comprovinciano Walter Olmos, filtró a la perfección una
derecha, abierta y espectacular, que dejó en la lona a Verón, quién tambaleante
escuchó la cuenta del K.O.
Con un prolongado tramo triunfal - su última derrota fue en
2013- construyó una campaña de 33 victorias (23 K.O), tres derrotas y dos
empates. Tiene un boleo de izquierda raro, casi imperfecto, pero -
paradójicamente- representa su disparo más temido.
El uruguayo Sampson Lewkowikz, ex manager de Sergio"
Maravilla" Martinez, lo asesora. Sabe de sus límites y virtudes. Sabrá,
además, como ubicarlo en el ranking de una categoría como ésta, competitiva por
doquier.
Barrionuevo y Verón, reflotaron una noche de nostalgia con un duelo entre dos zurdos. El gran Horacio Accavallo, inolvidable ex campeón mundial, siempre dice: "¿Zurdo contra zurdo?. ¡Gana el más vivo!". Sin embargo, esta vez, ganó el mejor y no quedaron dudas.
Publicado en La Nación.