"Be real" la app que llegó para competir con "Instagram"
'Be Real App' es la nueva red social que te permite subir solamente una imagen al día y está diseñada para tomar una selfie y una foto frontal simultáneamente. Todo esto en un lapso de dos minutos con el propósito de descubrir qué están haciendo tus amigos a través de las fotografías
La idea es mostrarse tal como eres: sin filtros, sin posar o sin ir a un lugar específico para tomarte un foto.
Los administradores aclaran que si no te gusta tu captura y quieres borrar la foto tienes solo una oportunidad para hacerlo.
Además, la red social te da la oportunidad de hacer desafíos únicos durante algunos días, reaccionar con tus RealMojis como los "stickers" de tus chats de iMessage y ver opcionalmente dónde están tus amigos en el mundo cuando publican su 'BeReal'.
La aplicación de origen francés que se lanzó en 2020 está ganando popularidad rápidamente entre usuarios y generaciones promocionando una oportunidad para que la gente "sea real", con más de 8 millones de descargas.
La compañía asegura que la aplicación no te hará perder el tiempo, pondrá a prueba tu creatividad y te dará la oportunidad de mostrarle a tus amigos quién eres en realidad, aunque en ocasiones puede ser adictivo, podría frustrarte o hasta puedas tener un accidente de bicicleta.
Desde un acercamiento diferente, la app permite que puedas socializar y fotografiar a diferencia TikTok e Instagram.
Pese a que una limitación tiende a ser restrictiva, con todo lo negativo que suele acarrear cualquier imposición, BeReal. logra que se estimule no sólo la imaginación, también consigue que compartir fotos sea mucho más divertido. Para ello se sirve de unas cuantas premisas:
No se puede compartir contenido cuando se desea, sólo cuando lo manda la app.
Cada día Be.Real. envía una notificación a los usuarios para que hagan una foto (con la cámara trasera y delantera de forma simultánea).
Una vez recibida la notificación todos los usuarios tienen dos minutos para hacer su foto. Pasado ese tiempo la oportunidad se esfuma.
A raíz del bombazo de Be-Real, las grandes preguntas que se está formulando todo el mundo son obvias. ¿Tendrá recorrido? Y, sobre todo, ¿podrá vencer a la tiranía del algoritmo de Meta? Los grandes inversores creen que sí: recientemente, la firma Andreessen Horowitz invirtió 30 millones en su desarrollo. Y siguen apareciendo nuevos ‘partners’ interesados.
Aún así, las respuestas a estas cuestiones, obviamente, solo la tiene el tiempo. Pero, lo que está claro, es que Be-Real está logrando capitalizar la frustración de una generación que cree que el mercado digital actual es muy hostil, y que enarbolan esta recién nacida como su bandera.
Sin la tiranía del algoritmo
Todos conocemos el algoritmo, ese lenguaje invisible que dicta qué vemos y qué no vemos en Internet. Francesc Boix (@boix en Instagram, donde tiene 97k seguidores, y Francesc Boix en YouTube, donde sobrepasa el medio millón), asegura, como experto en marketing digital en la agencia Lateral Thinking, que «actualmente, dos o tres empresas privadas controlan el espacio público digital sin ningún escrúpulo ni humanidad». Añade, además, que «la motivación para crear estos algoritmos es satisfacer inversores, no para dar contenido a sus usuarios».
Por supuesto, el público no es ciego a estos abusos y, según un estudio de la universidad estadounidense de Georgetown, el 47% de los usuarios de Instagram sentían «fatiga» por ver siempre el mismo contenido de influencers por encima del de sus amigos.
Un cansancio que se ha visto potenciado por los últimos cambios en el algoritmo de la empresa de Zuckerberg, que relega todavía más en la escalada de las prioridades a las publicaciones de los usuarios anónimos que se esconden lejos del estrellato digital. En este caldo de cultivo de malestar surge BeReal, el nuevo buque insignia en la guerra de los usuarios contra el algoritmo y los contenidos prefabricados.
Privacidad máxima
¿Quieres ver el BeReal de alguien? O explícitamente lo ha hecho público, o no tendrás acceso a sus publicaciones si no sois amigos. ¿Qué quieres hacer el voyeur y consumir sin publicar? Tampoco: en BeReal el contenido está bloqueado para aquellos que no participan con sus fotos.
Estas funcionalidades han resonado mucho en los centennials, una generación que, como Kaitlyn Tiffany sentenciaba en The Atlantic, opina que la marca personal está muerta y que es mejor ser anónima on line. Se acabó quemarse como los millennials para ganar notoriedad y relevancia social: ahora se lleva no ser nadie.
Sí, es cuanto menos curioso que la reacción ante internet de la generación Z –los nativos digitales– sea abrumarse por sus horrores. Los centennials «saben cómo funcionan las redes sociales, son más conscientes de que son una extensión del yo», afirma Janira Planes, directora de comunicación de Wuolah y especialista en cultura de internet.
Por eso, ya no se lleva ser popular, sino poner barreras a la exposición. Lo demuestran los términos ‘finsta’ (para Instagram) y candado (para Twitter), que son cuentas secundarias sin indicios de la persona que se esconde tras el usuario y que sirven para ser más reales y auténticos ante un grupo reducido de seguidores de confianza.
Las grandes redes se han dado cuenta y están cambiando para proporcionar estas capas de privacidad. Por ejemplo, tanto Twitter como Instagram han desarrollado herramientas de mejores amigos donde el contenido que se comparte solo puede ser consumido por los círculos sociales más íntimos del autor.
Filtros y naturalidad
Hace unos años surgió lo que se bautizó como Instagram casual, que impulsaba usar la aplicación como un diario de fotografías auténticas, al natural y sin filtrar, sin artificios. BeReal es, esencialmente, esto. Sus fotografías, hechas en doble formato, con la cámara frontal y la trasera disparándose a la vez, se deben tomar desde la propia app y con una ventana de dos minutos, así que no hay ni ‘staging’ [puesta en escena], ni retoques, ni filtros. Aquí eres tú: sin más.
«BeReal enseña una parte más genuina de las personas de nuestro entorno», afirma Planes. Las cosas más básicas del día a día, esas que parecen no ser interesantes, aquí generan conversación. El contenido es natural, quién somos de verdad: «Gracias a BeReal sé que mi prima ahora está estudiando encerrada en casa, por ejemplo.
En Insta no, ahí la veo una comida, en la playa…», continúa Planes, mientras refuerza su tesis con Tik-Tok en el que una usuaria reflexionaba sobre que BeReal le había enseñado que «todos somos un poco más aburridos de lo que intentamos aparentar. Tus amigos no están constantemente haciendo planes, sino que están en el sofá, mirando New Girl. E hicieron lo mismo ayer. Y está bien».
Sin ‘influencers’ ni contenido viral
«Se hace mucho más contenido del que se puede consumir, con lo cual todos estamos en una guerra absoluta por captar la atención de la gente», advierte Boix. Por eso, como añade Planes, BeReal rompe este esquema, «es solo una cosa, publicada por personas con confianza, una vez al día». Aquí no hay ‘influencers’, no hay virales, y apenas pretensiones, solo un pequeño fragmento del día a día de tus amigos.
Aun así, Francesc Boix cree que este modo de vivir las redes es todavía muy nicho «y la mayoría de las cuentas siguen consumiendo contenido ‘mainstream’». Aunque algunos Nostradamus de lo digital aseguran que, por su planteamiento, BeReal podría matar a los ‘influencers’, «todavía están lejos de desaparecer», se moja el experto.
Sin riesgo de adicción
Ya no hay horas muertas de ‘scroll’. En BeReal entras, miras las fotos del día, y sales. Si vuelves a entrar, el mismo contenido: difícil volverse adicto. «Hay un punto de dependencia a la notificación diaria», opina Planes, sin embargo, añade que compensa porque no dedicas tanto tiempo a la app a lo largo del día. A diferencia de Instagram, aquí el ‘scroll’ es finito. Es una ‘app’ de paso, y no, como Boix define a las grandes redes sociales, «pozos sin fondo de contenido».
¿La usarías?