Belgrano en Clave Nacional: su Legado en el Proceso de Emancipación Argentina y Latinoamericana

“Este país, que al parecer no reflexiona ni tiene conocimientos económicos, será sin comercio un país desgraciado, esterilizada su feracidad y holgando su industria”. Manuel Belgrano.

EDUCACIONALES

EL BOSTEZO DE LOS PUEBLOS: ALGUNOS EXTRAVÍOS DE LA MEMORIA COLECTIVA

En oportunidad de poder brindar mi Tercera Conferencia Internacional en la Universidad de Salamanca – España, tuve el enorme e inigualable placer de vivir en carne propia la exquisita experiencia de conocer, no sólo la institución universitaria que formó intelectualmente a una de las máximas figuras del proceso nacional revolucionario iniciado en Mayo de 1810, sino también a uno de los héroes nacionales por excelencia del Proceso de Emancipación Latinoamericano, estoy haciendo referencia obviamente, al General Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano. En dicha ocasión pude ver con mis propios ojos, el aula magna donde este insigne patriota latinoamericano, había desplegado sus dotes estudiantiles de futuro abogado y periodista, aula magna que hasta el día de hoy posee una placa recordatoria de la Embajada Argentina en España, resaltando la figura del General como creador de la Bandera Argentina, y que hasta el día de la fecha, permanece en la memoria de los habitantes de la antigua ciudad de Salamanca, como uno de los estudiantes más prestigiosos y representativos que transitaron por sus perennes claustros universitarios.

 

 

Un 25 de Mayo de 1810, su desempeño en la gesta patriótica nacional como arquetipo y modelo revolucionario sirvió de ejemplo para toda América Latina, dando como resultante política al hombre más prolífico, honesto y coherente que haya dado este querido suelo de la patria argentina y latinoamericana. Este digno hijo de su tiempo no sólo supo conjugar en su excelsa persona, la sagacidad y la lucidez mental que el entonces paradigma liberal – revolucionario lo exigía, sino que también, sintetizó dialécticamente todo un bagaje de romanticismo político, que se materializó en su exacerbado patriotismo, que derivó obviamente, en un paradigma de hombre sine qua non para las generaciones futuras. Sin embargo, y en honor a la honestidad intelectual que nos brinda la historia como ciencia (sobre todo en estos tiempos tan particulares en que nos toca rememorar un aniversario más de la gesta patriótica del 25 de Mayo), debemos reivindicar su figura, frente a numerosos atropellos y embates mediáticos propinados por algún que otro “historiador trasnochado”, o sendos “ciudadanos”, que haciendo honor al altar de la ignorancia supina y el desconocimiento malintencionado, intentaron vincular y reducir su figura a modos de ser de su vida privada, como la homosexualidad, el desenfreno libidinoso, o hasta la irresponsabilidad paternal. Dichas costumbres difamatorias y negativas, pero al mismo tiempo, bien afincadas en el acervo popular de algunos sectores sociales de nuestra Argentina, no hacen más que extraviar la memoria colectiva de nuestro pueblo, y dirigirla a una especie de “bostezo aletargado” o “distracción espuria” que hasta el presente, no hace más que provocar confusión en la opinión pública, respecto a quien fuera, es y será realmente, éste insigne prócer de la patria, y en consecuencia, las conquistas y méritos que él mismo obtuvo a lo largo de su trayectoria.

 

 

Dadas las gloriosas gestas heroicas imprescindibles para nuestra consolidación como nación libre y soberana, como resultaron ser las Batallas de Salta y Tucumán, pasando por el Éxodo Jujeño, una terca, obstinada, pero por sobre todo mezquina y oligárquica Buenos Aires, comenzaba a dilucidar su proyecto político futuro (para unos cuántos por cierto), en una frase célebre que sacralizó la conciencia nacional póstuma: “¡Que viva Buenos Aires!…y que perezcan los trece ranchos”. Tal vez haya ínfimos ejemplos en nuestra historia latinoamericana, que puedan rozar el halo de la perfección, éste es el caso del insigne General Manuel Belgrano, hombre que como pocos, poseía el ser nacional casi en su plenitud. Según versa lo antecedente, Belgrano fue el único prócer de nuestra historia en demostrar pragmáticamente que cuando se tienen convicciones e ideas que trascienden los hechos contingentes del tiempo, se puede escapar holgadamente a las contradicciones de la historia, tal lo demuestra el simple hecho que ni la historia oficial – liberal de raíz mitrista, y ni siquiera el más acérrimo revisionismo histórico, pudieron empañar la imagen del hombre con mayúscula, que dio todo por la patria y recibió muy poco o casi nada a cambio.

De acuerdo a la realidad nacional que vivimos en el presente los argentinos, en donde los sectores políticos hegemónicos que comandan su gobierno, se han adueñado de la raigambre libertaria de nuestros próceres, se hace más que imperioso reconstruir la memoria histórica del pueblo argentino, no sólo por su bienestar presente, sino también por la reivindicación de su pasado político y la proyección de un futuro inclusivo en el que las mayorías populares no queden desplazadas del proceso económico, político y social, tal cual sucede en la actualidad. No sólo los sectores pro – oligárquicos y aquellos funcionales al imperialismo vernáculo, se han apropiado de un concepto tan hondo en su raigambre como lo es el de libertad, sino que también, el mismo fue tergiversado y mimetizado a través de una fachada democrática funcional a la autocracia digital de los trolls y los ceos mediáticos empresariales. La educación superior santamariana también se ha hecho eco repetitivo de tal fenómeno, a tal punto de revivir en sus conducciones académicas, el digno ejemplo de “autócrata popular de derecha”, tal cual pantomima teatral de una ejemplificación nacional .Desde mi patria chica Santa María, pasando por la tierra del Caudillo Felipe Varela (Catamarca), hasta llegar a la patria grande Argentina – Latinoamérica, es que mediante este humilde aporte intelectual, insto al pueblo argentino a despertar de la ignominia neoliberal reinante en el presente, para refundar la patria nuevamente.

Por lo precedentemente expuesto, y por otras razones ampliamente legítimas, es que hago pública mi experiencia personal de haber reconocido y valorado aún más la figura del General Manuel Belgrano en tierras tan lejanas como lo es la antigua ciudad de Salamanca y su ilustre Universidad (España), una de las más antiguas en el continente europeo en cuanto a su fundación y la Alta Casa de Estudios de habla hispana más pretérita de dicho continente. No sólo lo doy a conocer, porque tuve el honor de transitar el aula en dónde él estudió, sino también, porque pude darme cuenta del valor y reconocimiento que en otras tierras y latitudes, le propinan a nuestros próceres y estandartes de carne y hueso, valor y reconocimiento que hasta el día de la fecha, jamás pudimos otorgarles a su memoria, su obra y por sobre todo, su legado. ¿Quién puede olvidar el dinero donado para la construcción de las 4 escuelas en lo que hoy es territorio jujeño y boliviano?; ¿Quién puede olvidar su muerte en la más deshonrosa de las pobrezas, y no conocer el significado de ese reloj empeñado a su médico personal?; ¿Quién puede olvidar el bastón de mando entregado a la imagen de la Virgen de la Merced como Generala del Ejército del Norte?. En un momento histórico en el que pregonamos e invocamos a la memoria histórica como estandarte, para construir una futura segunda independencia, yo me pregunto: ¿Quién puede olvidar?.-

“Mucho me falta para ser un verdadero padre de la patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella”.

Manuel Belgrano.

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Lic. Prof. Martínez Cristian Adán

 

Resumen Profesional

Martínez, Cristian Adán es Politólogo, Profesor Universitario en Ciencias Políticas y Doctorando en Ciencias Sociales con Orientación en Historia (Universidad Católica de Tucumán – Universidad Nacional de Tucumán), es miembro del equipo de cátedra de la Cátedra Abierta “Repensar las Humanidades en el Bicentenario de la Independencia” dependiente de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCa), es catedrático en los niveles medio y superior universitario (Universidad Católica de Tucumán) y no universitario y es conferencista, disertante y escritor en distintos eventos y revistas académicas de trascendencia nacional, latinoamericana e internacional.-

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