Bicentenario del Beato Esquiú y camino sinodal, protagonistas en reunión del Codipa
El sábado 18 de octubre se realizó la reunión ampliada del Consejo Diocesano de Pastoral (Codipa), convocando a representantes laicos, sacerdotes y religiosas de parroquias, pastorales, movimientos e instituciones que realizan su labor evangelizadora en la diócesis de Catamarca.
El encuentro tuvo lugar en las instalaciones del Colegio Santa Rosa de Lima y Cristo Rey, en la capital provincial, con la presencia del obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, y del vicario de pastoral, padre Julio Murúa, encargado de coordinar la convocatoria.
La jornada comenzó con la Adoración Eucarística en la capilla, presidida por el Obispo, quien agradeció la presencia de los participantes provenientes de distintos puntos del territorio diocesano.
Mons. Urbanc destacó la lectura del evangelio de San Lucas, recordando que Jesús envía a 72 discípulos para preparar los corazones de las personas al mensaje de salvación y del amor de Dios.
“Los envía como mensajeros de la paz. El mundo necesita paz y nosotros debemos comenzar por tenerla en nuestro corazón, y solo la tendremos si tenemos a Jesús, porque Él es la paz”, expresó.
“Que podamos ser en verdad una Iglesia sinodal”
El obispo invitó a los presentes a escuchar al Señor con docilidad y apertura al Espíritu Santo, discerniendo lo que Dios pide a cada uno y a la comunidad:
“Nos comprometemos con la causa de Jesús, que es la felicidad de todo ser humano, concretándola en nuestra diócesis a través de nuestro trabajo en parroquias, movimientos e instituciones”.
Destacó que la Iglesia es una familia que camina unida, un pueblo peregrino de esperanza, y animó a que cada participante sea un evangelio vivo para sus hermanos.
En el patio del colegio, el padre Julio Murúa dio la bienvenida y presentó los ejes de la reunión, centrados en el Bicentenario del Natalicio del Beato Mamerto Esquiú y el camino sinodal, con las Asambleas Parroquiales de 2026.
El padre Juan Ramón Cabrera, rector del Santuario Catedral, ofreció una exposición titulada “La vida del Beato Esquiú en clave pastoral, su legado”, destacando:
- Su profunda fe y labor como fraile franciscano, sacerdote y obispo.
- Su cercanía a los pobres y necesitados, promoviendo caridad, liturgia y catequesis.
- Su entrega a la paz y unidad nacional a través de sus predicaciones.
- Su amor a la Virgen, terminando sus homilías invocando a la Inmaculada Concepción del Valle.
“Esquiú fue un hombre contemplativo en la acción, iluminando su ministerio con el Evangelio, asistiendo a enfermos y administrando los sacramentos”, subrayó Cabrera.
Durante la jornada, los participantes trabajaron en grupos, aportando ideas sobre la celebración del Bicentenario del Natalicio del Beato Esquiú y las Asambleas Parroquiales de 2026, continuando el camino sinodal.
Además, se presentó el Diaconado Permanente, explicando su significado y los requisitos para incorporarse al servicio. También se abordaron el Calendario Diocesano y la página web de la Diócesis, como nuevo servicio comunicacional.
Mons. Urbanc guió la oración de despedida, con el rezo del Ángelus y la bendición final, concluyendo así una jornada de reflexión, compromiso pastoral y celebración del legado del Beato Esquiú.