Boca ganó en Paraguay y dio un paso decisivo hacia los 4tos.
En Asunción, venció 2-1 a Cerro Porteño con goles de Tevez y Lodeiro (descontó Domínguez, de penal). La revancha en la Bombonera será el próximo jueves.
Este Boca copero y remendado que llegó a Asunción como pudo emprendió el
regreso hacia la Argentina como quiso: con otro triunfo importante como
visitante, sosteniendo el invicto en el torneo y con dos goles que envasan la
inmensa posibilidad de acceder a los cuartos de final de esa obsesión llamada
Copa Libertadores.
Este Boca de los Mellizos se plantó, pese a las dificultades, como una
estructura madura, exhibiendo la estirpe de un grupo que sabe de qué se trata
-Un como sucedió ante Racing, en Avellaneda- cuando le toca fajarse en
situaciones decisivas. Con aciertos (varios) y errores (algunos) se abrazó a un
triunfo para seguir enriqueciendo su historia.
Anoche, más que nunca, hubo que entender a este Boca como un equipo de
emergencia. Los Mellizos Barros Schelotto se fueron a dormir el miércoles con
el esquema definido en un 4-3-3 y a horas del partido tuvieron que variar a un
4-4-2, utilitario y pragmático, porque Chávez está afectado de una sobrecarga
muscular y Jara tuvo picos de 40 grados de fiebre.
Ante esta realidad, Boca se paró ante Cerro Porteño con Erbes como punta de
la pirámide que en la base tenía al Cata Díaz e Insaurralde. Meli, Pablo Pérez
y Lodeiro completaron la línea de mediocampistas dispuestos a que los
paraguayos no salieran limpios y fértiles para apuntar al arco de Orion.
En medio de tantos contratiempos por lesiones y ausentes, dos puntos altos
tuvo Boca en el primer tiempo. La velocidad del pibe Pavón (20 años) para
enloquecer a sus marcadores Alonso (por la derecha) y Cáceres (a la izquierda),
imparable y encarador en cada contraataque. Y la confirmación de que aquella
frase de Guillermo -”Tevez no es Palermo pero puede jugar de 9”- esta vez fue
una verdad incontrastable. Carlitos entró y salió de la zona de los centrales
guaraníes, como sucedió cuando llegó a tiempo, y de anticipo a Mareco, para
cabecear y poner el 1-0.
El equipo argentino no solamente siguió siendo superior sino que también
estuvo cerca del 2-0, con una aparición al vacío de Meli que no supo resolver
con el arquero como entregado a su suerte. Mientras tanto, en defensa casi no
sufrió, excepción hecha de ese giro de Beltrán, que de derecha la tiró desviada
por arriba.
El segundo tiempo fue otra cosa. Porque Cerro Porteño se adelantó
decididamente en busca de la igualdad y Boca, tentado por la posibilidad del
contraataque, aceptó el golpe por golpe. En ese ida y vuelta, sufrió y gozó.
Porque en cuatro minutos pasó del penal que atajó Orion (al cabo, la figura)
a la hermosa definición de Lodeiro, convertido otra vez en un jugador en franco
ascenso y de participación determinante. Además, habrá que decir que el
uruguayo se acomoda de lo que haga falta, como anoche en la capital paraguaya,
donde lo suyo tuvo gravitación en cualquier sector del campo que transitó.
La falta de altura para defender la pelota aérea -salvo Díaz e Insaurralde-
fue una cuestión que tentó a los paraguayos a meter centros desde todos lados,
incluyendo con las manos desde los saques laterales.
El descuento con el penal picado de Domínguez abrió un signo de
interrogación para el resultado final, aunque desde el juego Boca cerró los
caminos con enorme despliegue y el retroceso oportuno hasta de Tevez y Pavón.
Así, Boca se trajo un resultado buenísimo desde la capital paraguaya. El
paso que le falta para llegar a los cuartos de final deberá darlo de local, en
lo que no asoma como una empresa complicada.