La brasa
Hay un tema que se ha convertido en una suerte de “vedette” en estos últimos tiempos. En algunos casos, las nuevas autoridades lo abordan un tanto tangencialmente. Otros, en cambio, lo señalan por las claras porque es un problema irresuelto para la nueva gestión que ya lleva 25 días en el poder.
Obviamente, nos estamos refiriendo a la planta permanente sobredimensionada que forma parte de “la pesada herencia” que le descerrajaron a Corpacci los del FCyS.
A propósito: hay quienes sostienen que el gobierno anterior fue “de los radicales” pero nadie ignora que el Frente Cívico y Social fue un engendro integrado por partidos políticos, partiditos y partidejos entre los cuales hubo abundancia de sujetos afiliados a la UCR pero que de radicales no tuvieron mucho que digamos.
La mayoría desconoce quiénes fueron Leandro N. Alem, Hipólito Yrigoyen, Amadeo Sabattini y Arturo Humberto Illia, por no citar otros próceres del radicalismo auténtico. Ignoran por completo aspectos institucionales e históricos del partido de “la boina blanca” Fueron radicales que “tocaban de oído”.
En cierta medida, les pasó algo parecido a lo que les está ocurriendo a los peronistas en lo tocante a soslayar el protocolo en sus actos públicos. Del General Juan Domingo Perón y de su esposa Eva Duarte poco y nada recuerdan. De los principios filosóficos que inspiraron el Movimiento Nacional Justicialista --salvo unos pocos--, la mayoría no tiene la menor idea. Ya no se ven “descamisados”. Ahora vemos hombres vestidos con trajes negros como si estuviesen uniformados. Ya no cantan la “Marcha de los Muchachos peronistas”. Dicen que esto es propio de “las nuevas generaciones” y que todo está perfecto.
Volviendo al tema inicial se aprecia que para la mayoría de los funcionarios el sobredimensionamiento de la planta permanente es un problema singularmente grave que –entre otras cosas-, compromete las finanzas de la provincia en grado superlativo.
Si bien es cierto que en algunas áreas falta personal un reacomodamiento, por más prolijo que se haga, no va a eliminar cinco o seis mil empleados públicos que es --estimativamente-, el excedente que ocasiona los mayores problemas financieros, entre otros.
Si vamos a manejarnos con sinceridad (y aunque duela) no es aventurado estimar que un 80 por cuento del personal son “ñoquis por derecho propio” y de “carácter hereditario”. Los presupuestívoros son una especie en crecimiento constante desde hace más de un siglo que han cumplido una misión decisiva: hacerle ganar elecciones al poder de turno.
Damos por descontado las plurales expresiones de repudio ante nuestras afirmaciones. Somos conscientes de que hemos metido los dedos en una llaga y que los ñoquis pueden actuar corporativamente llegado el caso.
Hubo que ser muy torpe para “chocar la calesita” como le ocurrió al ingeniero agrimensor Eduardo Brizuela del Moral.
Lo lamentable de todo esto es que la canallada perpetrada por el brizuelismo en sus últimos estertores generó esperanzas en miles de personas tanto en los “confirmados en planta permanente” como en sus respectivas familias. Los decretos que firmó el ex gobernador fueron verdaderas metáforas que, de última van a resultar un engaño vulgar y silvestre. Una estafa lisa y llana.
Por otro lado, las nuevas autoridades dan la impresión de que procuran “acomodar la mochila”. Se habla de reasignación de personal, de asignar gente en la Policía para tareas administrativas. Se dicen muchas cosas pero la palabra clave no aparece explícita en las declaraciones de funcionarios.
Nadie quiere ser el primero en anunciar que se viene un ajuste sin precedentes en la historia de Catamarca.
La Gobernadora es la que –supuestamente-, tiene la brasa caliente entre sus manos. Todo indicaría que estamos “ad portas” de un anuncio de suma importancia.
Será cuestión de observar qué medidas arbitra la doctora Corpacci para no quemarse las manos…hasta los huesos.
El pedido de apoyo al peronismo podría ser interpretado como un anticipo de “lo que vendrá”.