El buen nombre no se lo gana con un fallo judicial

En un fallo para la vergüenza se ataca la libertad de expresión, para favorecer a Zitelli; es como condenar a los propietarios de los cientos de propietarios de paredones de la ciudad, donde los ciudadanos comunes escriben sus peores consideraciones sobre el cuestionado multimillonario.

POLITICA

Como era previsible, la Justicia provincial, a través del juez de primera instancia en lo Civil de Primera Nominación, Jorge Avellaneda, falló a favor de Silvio Silvestre Zitelli, en una causa iniciada contra Catamarcactual.

Según consideraba Zitelli, la publicación de mensajes de lectores de Catamarcatual, resultaban agraviantes por lo que emprendió la causa contra este medio y su propietario, Fredy Kunz. El juez Avellaneda, como otros jueces del foro provincial, víctimas de la presión que ejerce Zitelli a través de su diario, El Ancasti, prefirió darle la razón. Todo previsible, claro.

El fallo, además de cuestionable, resulta curioso, porque es como condenar a los propietarios de los cientos de propietarios de paredones de la ciudad y la provincia, donde los ciudadanos comunes escriben sus peores consideraciones sobre Zitelli y espada de Damocles, El Ancasti.

Zitelli, Avellaneda y, tal vez, toda la Justicia catamarqueña, no entiendan que la lucha por la libertad de expresión nos corresponde a todos, ya que es la lucha por la libertad de expresar nuestro propio individualismo. Respetar la libertad de los demás a decir cualquier cosa, por más ofensiva que la consideremos, es respetar nuestra propia libertad de palabra.

Por estas mismas razones, el derecho a la libre expresión es uno de los más amenazados por represores que quieren impedir cambios, como por personas individuales que quieren imponer su ideología o (dis) valores personales, callando los otros. Eso reclamó Zitelli y avaló Avellaneda.

En nuestra provincia, lamentablemente, el Estado, a través del Poder Judicial, elige la peor opción, favoreciendo lo peor. Vergonzoso y lamentable. ¡Pobre Catamarca!

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