Lo bueno se repite, ¿ocurrirá lo mismo con el torneo “Integración”?
“Dejenmé la oportunidad de explicarles de qué se trata, que yo voy a tratar de convencerlos que es una buena idea”, casi clamaba el presidente de la Liga Catamarqueña de Fútbol, Justo Daniel Barros, cuando en medio de un mar de dudas y cavilaciones, proponía meses atrás la realización del torneo “Integración” entre los clubes capitalinos y chacareros, para celebrar los “100 Años” de la entidad que preside. La exitosa conclusión del certamen le dio, contundentemente, la razón.
Fue decisivo el apoyo de la Secretaría de
Deportes, con su titular Maximiliano Brumec a la cabeza, y la comprensión como
el acompañamiento de la Liga Chacarera y sus clubes afiliados, que
entusiastamente –tras la apasionada propuesta de Barros-, permitieron su
concreción desde lo deportivo; pero también fue significativa la magnífica adhesión
del público, el involucramiento de la Policía Provincial para atender la
seguridad con -en principio- controvertidos desplazamientos de las hinchadas de
un lado a otro del río del Valle. Hasta concluir ayer con el explicito respaldo
de los jefes comunales donde se localizan ambas ligas: el intendente capitalino
Raúl Jalil y el chacarero Gustavo Jalile, en el simbólico acto del puntapié
inicial para dar inicio a la final entre San Lorenzo de Alem y San Martín del
Bañado, junto a los titulares liguistas, Barros, y Juan Carlos Sarmiento de Las
Chacras.
Como primer dato positivo se convirtió en una
"fiesta de todos”, incluso de que quienes no forman parte -habitualmente- del
ambiente futbolero, incluyendo a representantes de las artes y la cultura, que
generosamente se sumaron a las iniciativas de los concursos de cuentos y
fotografías, asociados en forma alegórica a la celebración de los "100 Años de
la Liga Catamarqueña”, y que a raíz de su impacto el diario "El Esquiú”
describió "posiblemente,(como) el hecho social más trascendente de 2016” en la
provincia.
Estas connotaciones, más el impactante marco
del estadio "Malvinas Argentinas” con más de 3.000 espectadores y una
recaudación de 78 mil pesos en la finalísima de ayer, al Prof. Maximilina Brumec,
secretario de Deportes, le permitieron argumentar que "no podemos esperar otros
cien años para hacer un torneo como este”, sentenciando que a partir de esta alentadora
iniciativa "se debe generar un torneo permanente”.
Y el "diagnóstico” fue también alentador
desde lo económico y en materia de seguridad. "Los clubes se dieron cuenta que
no perdieron plata; y al contrario ganaron, y tampoco hubo disturbios”, que
eran los dos principales puntos de oposición” a la concreción del certamen,
como definió el mismo Brumec.
Para remarcar la veracidad de estos aspectos,
en su informe económico, la gerencia de la Liga Catamarqueña, informó que los cuatro
clubes que accedieron a las semifinales, hasta esa etapa habían obtenido
13.248, 07 pesos, que en el caso de San Lorenzo le permitió solventar un
pesador déficit y aún quedar con utilidades. Los chacareros San Martín y Sumalao
también alcanzaron esos más de 30 mil pesos, hasta las "semis”, que en el caso
de ambos "Santos” -los finalistas de ayer- se incrementará sustancialmente una
vez deducidos los gastos de seguridad, arbitraje y organización de los 78 mil pesos
recaudador la última jornada de este sábado.
A todo esto, la seguridad, con la excepción
de disturbios menores en un cruce de hinchadas fuera del estadio "Prevedello”
al cabo de una jornada doble, y el desmadre consuetudinario de las finales de campeonato,
con los impresentables desaforados de siempre pugnando por el "premio” de una prenda
de los ganadores, no hubo que lamentar mayores consecuencias. Paralelamente, el
operativo policial de ayer, y ante una multitudinaria concurrencia de público,
se cumplió sin sobresaltos, tanto en el ingreso como a la salida del estadio.
El campeón fue San Lorenzo de Alem, que lo
festejó con efusiva alegría y se llevó como preciado trofeo la "Copa Centenario”
por el "1er. Torneo Integración” entre clubes de las ligas capitalina y
chacarera; pero el protagonismo fue de muchas gente, de distintas instituciones
y organismo y, sobre todo, lo disfrutó el pueblo futbolero: la más cabal evidencia
como para argumentar que la historia se repita.