Bullrich y Villarruel ordenan la interna del Senado en un encuentro clave

Qué dijeron y cómo seguirá la estrategia legislativa del oficialismo

POLITICA

La ministra de Seguridad y senadora electa, Patricia Bullrich, llegó por primera vez al Congreso en su nuevo rol parlamentario y mantuvo una reunión privada con la vicepresidenta Victoria Villarruel. El encuentro, a puertas cerradas, sirvió para definir la estrategia legislativa de La Libertad Avanza (LLA) de cara al recambio parlamentario y para intentar encauzar una relación que en los últimos meses llegó a tensarse públicamente.

Un vínculo atravesado por diferencias

Los dos últimos años al frente del Senado fueron, para Villarruel, un terreno relativamente estable. Sin involucrarse de lleno en el proyecto político del Gobierno que la llevó a la vicepresidencia, construyó lazos fluidos con sectores del peronismo e incluso obtuvo gestos amistosos de figuras como el senador José Mayans.

Pero esa dinámica cambiará en diciembre. Con la renovación legislativa, la Cámara Alta recibirá a más senadores de LLA y tendrá una jefa de bloque con peso propio: Patricia Bullrich, revitalizada políticamente tras arrasar en las elecciones porteñas del 26 de octubre.

Bullrich y Villarruel ya habían protagonizado roces públicos. El más recordado: la discusión en redes sobre el gendarme detenido en Venezuela. Mientras Bullrich reclamaba su liberación, Villarruel cuestionó que la ministra hubiera viajado al mismo destino en sus vacaciones. Ese cruce marcó la distancia entre ambas y dejó heridas internas dentro del oficialismo.

La reunión y el mensaje de Villarruel

Luego de semanas de tensión y mensajes cruzados, llegó el cara a cara. Bullrich, próxima a asumir su banca, se reunió con Villarruel para hablar de la agenda legislativa y del reordenamiento interno de la Cámara Alta.

Tras el encuentro, la vicepresidenta habló con los medios. Sin que se lo preguntaran, lanzó una aclaración llamativa:
“No tengo facultades para obstaculizar el funcionamiento parlamentario ni la hoja de ruta del oficialismo.”

La frase no pasó desapercibida. En el entorno de LLA la interpretaron como un intento de despegarse de las acusaciones de “boicot silencioso” que circularon durante los últimos meses, cuando Villarruel evitó alinearse públicamente con el Gobierno, incluso en momentos decisivos.

La vicepresidenta insistió en que su rol es estrictamente “institucional”. Sin embargo, esa posición contrasta con la actitud del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien también ejerce un cargo institucional pero no tiene reparos en respaldar las reformas del Ejecutivo frente a las cámaras.

Reformas, internas y un mensaje político entre líneas

Aunque Villarruel reiteró que se limitará a garantizar el funcionamiento del Senado, terminó dejando un comentario político que volvió a exhibir su sintonía irregular con la Casa Rosada.

Dijo que si bien las reformas deben avanzar, “los argentinos quieren paz” y se necesita diálogo con todos los sectores.

La frase generó ruido dentro del oficialismo, donde interpretan que parte de la oposición no muestra voluntad de diálogo, sino que mantiene una postura de bloqueo sistemático, especialmente en temas centrales de la agenda de Milei.

Bullrich, por su parte, evitó declaraciones públicas pero dejó en claro hacia adentro que su objetivo es ordenar el bloque libertario, alinear posiciones y preparar el terreno para la discusión de las reformas que el Gobierno busca impulsar con rapidez.

Lo que viene

Con Bullrich como jefa de bloque y Villarruel al frente del Senado, la Cámara Alta ingresa en una etapa decisiva.

Lo que está en juego no es solo la agenda legislativa del Ejecutivo, sino también la convivencia interna de un espacio que enfrenta, por primera vez, el desafío de consolidarse como fuerza dominante en el Congreso.

El encuentro entre ambas dirigentes no cerró la interna, pero sí marcó el inicio de un nuevo capítulo: uno en el que cada gesto contará y donde el oficialismo necesita cohesión para sostener su proyecto de poder.

 

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