Buscan saber sobre las usinas hidroeléctricas de La Carrera y Laguna Blanca
La Cámara de Senadores aprobó dos pedidos de informes referidos a la situación de las usinas hidroeléctricas existentes en La Carrera y Laguna Blanca. En el primero de los casos, la iniciativa fue presentada por el bloque de senadores del Frente Cívico y Social, y en el segundo por el senador Ricardo Castellanos.
Al fundamentar el pedido de informes el senador Mario Scaltritti recordó que “en la vigésima tercera sesión del periodo ordinario de Sesiones de esta Cámara celebrada el día 9 de Noviembre del año 2006, se aprobó la Resolución Parlamentaria Nº 0113/06, elevada con nota C.S Nº 188 al Poder Ejecutivo Provincial solicitándole la puesta en marcha de la Usina Hidroeléctrica de la Carrera en el Departamento Fray Mamerto Esquiú, con el convencimiento que era imprescindible poner en marcha todas las alternativas disponibles a fin de atemperar la crisis energética que se vivía en la provincia y que había que aprovechar la infraestructura existente que estaba fuera de uso, independiente de su capacidad y potencia generadora de electricidad, así fuera para el servicio local del departamento donde se encontraba instalada”.
Scaltritti prosiguió diciendo que “hoy día, la situación energética a nivel de colapso se repite, agudizada por los factores climáticos que afectan a Catamarca, y de ello surge el presente proyecto de resolución, que nos obliga a conocer se esta Usina Hidroeléctrica se encuentra funcionando, su capacidad de aporte el sistema provincial, y de no estar en marcha, cuáles son las razones por la que está inactiva”.
Finalmente, el legislador enfatizó al expresar que “es importante conocer, por parte de los organismos responsables, el cuadro de situación existente y poder desde nuestra tarea legislativa generar respuestas al pueblo que nos ha elegido”.
Laguna Blanca
El otro pedido de informes, estuvo dirigido al Ministerio Obras y Servicios Públicos y la idea es conocer sobre la situación actual de funcionamiento de la usina hidroeléctrica emplazada en la localidad de Laguna Blanca, distrito Villa Vil, departamento Belén y fue fundamentada por el senador Ricardo Castellanos quien se refirió a la necesidad de conocer “el estado actual de la misma y si sufrió el deterioro o desperfecto como consecuencia de los factores climáticos que afectan la zona de su emplazamiento , por lo que afectaría la calidad de vida de la comunidad”.
Resulta un tanto llamativo que los impulsores de estos pedidos de informes hayan obviado lo que, supuestamente, es una ley nacional que no permitiría a las provincias la generación de energía eléctrica bajo ninguna de las formas de generación actualmente conocidas salvo que la Nación lo autorice.
Que se sepa, esa disposición –más que cuestionable por cierto- se hallaría en plena vigencia facilitando la comparación con lo que ocurre en la provincia de Córdoba en la que “EPEC” -la empresa provincial creada bajo el gobierno peronista del doctor Raúl Felipe Lucini-, generaría electricidad con usinas hidroeléctricas, termodinámicas y nucleares sin intervención o participación alguna de la Nación.
Vale aclarar que, ante la evidente falta de precisiones vinculadas con esta cuestión, nos vemos obligados a manejar conceptos que funcionan en el terreno de las suposiciones.
No obstante, y pese a ello cabe preguntarse cuáles fueron las causas o los motivos juntamente con los argumentos y la fecha en que permitieron que Catamarca renunciara a generar su propia electricidad, una situación que, salvo muy sólidos argumentos y más que justificados motivos, aparece como un despropósito difícil de deglutir.
Más todavía conociendo que en Catamarca las posibilidades de generación hidroeléctrica son excelentes a partir de obras como la varias veces inaugurada de Potrero del Clavillo (Cuya ejecución anunciaron altos funcionarios nacionales recientemente), por no citar otros posibles emprendimientos generadores de electricidad aprovechando las caídas de agua o la fuerza motriz acumulada en lagos, como sucede en muchos lugares del país y sin mengua de las posibilidades energéticas derivadas del viento y la geotermia.
Conservando la debida distancia, es posible recordar las crudelísimas leyes que le impusieron los ingleses a los hindúes durante los siglos XVIII, XIX y parte del XX al prohibirles hilar su propio algodón.
Los súbditos ingleses consideraban que semejante medida se justificaba plenamente por que era la manera más efectiva de proteger su industria textil y sus numerosas hilanderías instaladas en Manchester. De paso, impedían que los hindúes consumieran la preciada fibra en provecho propio. Ello generaba mayores saldos exportables.
Pero lo terrible de esta ley era el castigo que se aplicaba a los infractores: la amputación de los pulgares, sin anestesia y de un machetazo.
Decenas de miles de hindúes entre los cuales hubo un incontable número de niños fueron víctimas de tamaña atrocidad, ignorada por países supuestamente civilizados de Europa y América. Para que se entienda: miraron para otro lado.
Por cierto, antes de promediar la mitad del Siglo XX los movimientos populares de protesta en la India se hicieron cada vez más frecuentes y finalmente los ingleses abandonaron ese Virreinato que habían creado a sangre y fuego. La figura y el accionara de Mohandas Gandhi tuvieron un fuerte protagonismo en el proceso de liberación de la India.
Retornando al tema inicial cabe destacar el hecho vinculado a la instalación de tres generadores eólicos y las extraordinarias posibilidades que se observan en materia de futuros desarrollos. ¿Necesitaremos autorización de la Nación, llegado el caso, para que los catamarqueños podamos disfrutar de una energía eléctrica producida en nuestro suelo, con nuestros vientos, nuestras aguas, y nuestros equipos?