Campanas Mudas, Jardines Secos…
…gente enojada y convertida en piquetera. Pareciera ser esa la sumatoria de características de la nueva identidad del ciudadano andalgalense, lo que de hecho es bastante entendible, dado el contexto que se vive en la ciudad.
INFORMACION-GENERAL
Andalgalá tiene, desde siempre una identidad que la hace única en el contexto provincial, ya que presenta rasgos que les son propios y que por imperio de las circunstancias han ido mutando hasta convertirse en lo que es hoy.
Una ciudad con campanas mudas porque si se las repica, se corre el riesgo de un descomunal derrumbe, a pesar de que la Gobernadora Lucía Corpacci dejó expresas instrucciones y el correspondiente convenio para su reconstrucción. Civiles, empresario y sobre todo eclesiásticos ponen muchos reparos en el inicio de la obra, seguramente esperando que el anunciado derrumbe mate a alguien.
Parece ser que sólo entonces entenderán la gravedad de los hechos. Debe ser ésta la única comunidad en el mundo que no tiene campanas o, lo que es peor, las tiene pero no las hace sonar para convocar al pueblo, como se hacía en la antigüedad. Seguramente los responsables, que tienen nombre y apellido, serán juzgados y condenados por la historia y las generaciones venideras.
El Cerro Nevado que provee de agua para casi todo el Valle del Conando en donde se encuentra emplazada la ciudad, está siendo generoso porque a pesar del intenso calor, el río Andalgalá viene repleto de agua, elemento que se pierde en los campos de Pipanaco y llega mezquinamente a los hogares andalgalenses.
Nunca la ciudad se ha visto más marrón y seca que ahora. Escasamente se provee agua para el consumo humano porque la DASI está conducida por gente absolutamente inepta para el manejo técnico de la "espectacular” planta de potabilización. Naturalmente, si sólo hay para beber, no se puede pensar en jardines y verde. A nadie parece preocuparle eso, en la desesperación por tener agua para su consumo.
La gente está enojada en Andalgalá porque no tiene agua, bajos salarios, un Municipio ausente pero saturado de sueldos que no producen nada, funcionarios indiferentes que se esconden y le temen al pueblo porque no pueden dar soluciones, vacío de conducción, de reglas y normas.
Por ello, la gente enojada ha salido a las calles y a las rutas y se ha convertido en piquetera, cuando esa característica sociológica no es propia de la identidad local. El pueblo está enojado y lo manifiesta.
Eso, es lo que los eventuales turistas que lleguen atraídos por el Festival de El Fuerte, se llevarán. Realmente triste y lamentable.
Así se ve, así se vivencia y así se escribe.