El “canal de la muerte” volvió a ser mala noticia
Suelen decir –en casos como este-, que lo correcto es” buscar soluciones en lugar de buscar culpables”, afirmación con la que discrepamos. Porque en este suceso hay varios culpables.
A tragedia tuvo lugar en un sector ubicado al sur del puente de ingreso al Barrio CGT. Un menor de cinco años que jugaba con otros chicos buscando caracoles cayó al agua, fue rescatado con vida, trasladado a un dispensario que estaba cerrado por lo cual buscaron auxilio en el mini hospital del sector y de allí lo derivaron al hospital de niños Eva Perón. Los especialistas un pudieron hacer nada en procura de salvarle la vida. Murió por un cuadro de hipotermia. Más claro; murió de frío Y se había perdido mucho tiempo buscando auxilio.
Suelen decir –en casos como este-, que lo correcto es” buscar soluciones en lugar de buscar culpables”, afirmación con la que discrepamos. Porque en este suceso hay varios culpables.
Según las estadísticas, desde su inauguración el canal le costó la vida a 17 personas, Catorce de ellas fueron niños. Algunos de muy corta edad.
Ocurre que el canal recorre sectores en los cuales la gente ha generado asentamientos en ambos márgenes del cauce. Se surten de agua del canal para su consumo en esos humildes hogares propios de indigentes.
En ocasión de accidentes anteriores, los pobladores de esos sectores hicieron escuchar sus protestas y reclamaron la adopción de medidas de seguridad para evitar la repetición de esas tragedias.
Finalmente el gobierno resolvió cubrir el cauce con placas de hormigón, comenzando por los sectores más poblados.
Visto desde el aire, lo que era un trazo oscuro se convirtió en una suerte de cinta grisácea que cubre -actualmente-, un tramo que, como se ha dicho, se extiende algo más al sur del puente de acceso al Barrio CGT,
Esta obra debe tener un costo relativamente elevado pero no sirve para que Prensa de la Gobernación distribuya gacetillas con fotos del Gobernador parado sobre una placa recién colocada y con el rostro sonriente.
El Gobierno se dispuso a tapar el canal para corregir un error. El que cometieron en ocasión de construir el canal y no taparlo en los lugares poblados o expuestos a graves accidentes.
Culpables hay también en las áreas de Desarrollo Social. Las Visitadoras Sociales no van a esos lugares. Están llenos de gente pobre, chicos descalzos y semidesnudos con los mocos hasta el pecho y el pito al aire. También –en esos lugares-, abundan los perros, por lo general increíblemente flacos pero muy olfateadores. Sabemos que el perro se informa a través del olfato y como están acostumbrado al olor a pobre cuando llegan personas con olor a desodorante, o crema facial y esas cosas
los perros se vuelven insufriblemente curiosos y olisquean en forma insistente a las visitas.
En cierto modo se justifica que algunas funcionarias prefieran permanecer en la oficina, llenando planillas, tomando mate, pintándose las uñas, mandando mensajes de texto con el celular o “chateando” por Internet.
Tal vez por eso sea que las mujeres de los asentamientos no saben cuidar a sus hijos. Los tienen sin darse cuenta y no los aman ni los valorizan. Si alguien les enseñara lo que es “ser madre responsable” tal vez se hubieran caído menos chicos al canal.
La crónica policial relacionada con esta tragedia puntualizó que el padre del niño muerto acusó a la madre por no cuidarlo y le propinó varios goles en la cara. En ese informe se sugirió que la mujer estaba alcoholizada.
Pero hay más. En los asentamientos donde se tapó el canal hubo vecinos que rompieron las placas para poder sacar agua con un balde. Si pasa un balde, obviamente también puede pasar un chico pero en ese caso, no podrá ser rescatado: habrá que esperar en el lugar donde aflore el canal a cielo abierto para reunirse con el muerto. Estremece de solo pensarlo.
Culpable –también-, la policía por no vigilar en los asentamientos e impedir la rotura de placas dado que por más que las arreglen la gente seguiría haciendo huecos para sacar agua.
Lo aconsejable sería hacer un censo y registrar a todas las personas que viven en esos asentamientos. Un registro bien prolijo, Para evitar “acomodos”, protestas y denuncias. En base a ello construir viviendas de tipo económico pero dotadas de servicios sanitarios. Y –obviamente-, bien lejos del canal.
Se trata de solucionar un problema donde hay niños en riesgo de morir ahogados “por culpa o imprudencia”.