Caputo negocia a contrarreloj en EE.UU. para evitar un nuevo sacudón económico

El ministro de Economía, Luis Caputo, llegó a Washington en un momento crítico para la economía argentina. Con la inflación nuevamente en el centro de la escena y la necesidad urgente de reforzar las reservas, el funcionario busca destrabar financiamiento clave durante las Sesiones de Primavera del Fondo Monetario Internacional.

ECONOMIA

El viaje se produce apenas horas después de que se conociera el dato inflacionario de marzo, que marcó un 3,4%. Si bien desde el Gobierno sostienen que la tendencia general sigue siendo descendente, el número encendió alertas: el primer trimestre acumuló un 9,4%, lo que pone presión sobre las metas económicas para el resto del año.

Uno de los puntos centrales de la agenda de Caputo será su reunión con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva. Allí se definirá la aprobación de la segunda revisión del acuerdo vigente con Argentina.

El principal obstáculo es el incumplimiento en la meta de acumulación de reservas, con un faltante cercano a los 11.000 millones de dólares respecto a lo comprometido. Sin embargo, el equipo económico apuesta a conseguir un “waiver” que permita avanzar con el programa.

De lograrlo, el país podría acceder a un desembolso cercano a los 1.000 millones de dólares, fundamentales para sostener la estabilidad cambiaria en un contexto delicado.

La estrategia no se limita al FMI. Caputo también busca respaldo de otros organismos multilaterales para reforzar las reservas y enfrentar los compromisos de deuda.

Entre las reuniones previstas figuran encuentros con Ajay Banga (Banco Mundial), Ilan Goldfajn y Sergio Díaz-Granados.

El objetivo es avanzar en una estructura de financiamiento que permita ganar oxígeno en un escenario donde el riesgo país sigue alto, limitando el acceso de Argentina a los mercados internacionales.

La agenda del ministro incluye también un fuerte componente político-financiero. Caputo será orador en un evento organizado por JPMorgan Chase y participará de un foro del Atlantic Council.

Allí buscará transmitir confianza a los inversores, defendiendo el rumbo económico del Gobierno y asegurando que los recientes repuntes inflacionarios responden a factores transitorios.

El panorama internacional tampoco ayuda. La escalada de tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán genera presión sobre los precios globales de la energía y los alimentos, con impacto directo en la economía argentina.

Desde el FMI ya advirtieron que esta situación podría incrementar la demanda de asistencia financiera global, lo que reduce el margen de maniobra para países como Argentina, que ya mantiene uno de los programas más grandes del organismo.

Con el respaldo del presidente Javier Milei, quien pidió paciencia al sector empresarial, Caputo enfrenta una misión determinante: conseguir financiamiento, sostener la calma cambiaria y dar señales de previsibilidad.

El desafío no es menor. Según estimaciones del propio FMI, la economía argentina podría contraerse un 3,5% en 2026, lo que vuelve aún más urgente cualquier inyección de recursos que permita estabilizar el rumbo en medio de un escenario complejo.

Podés leer también