Carlos Rodríguez celebró su primera misa
Andalgalá © La presencia y la celebración de la primera misa del neopresbítero Carlos Rodríguez ha sido un acontecimiento que la feligresía recibió con gran júbilo.
El gran beneplácito de la comunidad andalgalense es mucho más
grande aún porque se produjeron en el marco de las celebraciones patronales en
honor a San Francisco de Asís.
Las redes sociales se hicieron eco de tal acontecimiento de
y ellas pudimos extraer el siguiente texto:
"Un orgullo andalgalense sin lugar a dudas que hoy en las
fiestas de nuestro Santo Patrono San Francisco de Asís se celebre su Primera
Misa, Carlos Rodríguez.
Es bueno recordar que los hijos nos han sido encomendados
por Dios y son eso: una encomienda y un regalo a la vez. Es nuestra misión,
nuestro deber y privilegio formar estos niños para que logren ser hombres y
mujeres, buenos y felices. Pero no sólo es eso, como católicos, nuestra misión
además es formarlos en la fe, en el amor a Dios. Y es aquí donde quiero
ahondar.
Dios nos hizo y somos suyos. Somos suyos no en sentido
simple de posesión que expuse líneas arriba. Sino en el sentido de ser suyos,
cuidados de cerca de una forma especial y diferente para cada uno. Creados para
el amor, para ser felices. Nos tiene un plan especial para cada uno. Y nos dio
la libertad para elegir seguir ese plan.
Como padres y primeros formadores de la fe de nuestros hijos
es importante que estemos abiertos a recibir esa misión que Dios tiene para
nosotros y que Dios también tiene para nuestros hijos. La relación que ellos
formen con Él será única y personal así como es la nuestra.
La vocación religiosa es un llamado muy hermoso. Es un don
de Dios que se recibe en la fe y es cultivada en la oración. Dios llama a
quién elige. Creo firmemente que como
padres podemos colaborar mucho ayudando a nuestros hijos a discernir en un
ambiente de absoluta libertad, su vocación, y que ellos puedan responder a ese
llamado.
Si como padre quiero lo mejor para mis hijos, que esa
definición de lo mejor no esté limitada simplemente a que tenga las mejores
cosas, los mejores juguetes, que vaya al mejor colegio, a la mejor universidad.
Lo mejor para mis hijos es que sean felices, y esa felicidad incluye y depende
de la respuesta que den al llamado que Dios les hace a cumplir su plan. ¡Qué
regalo más grande debe ser tener un hijo religioso y ser testigo de esa unión
tan cercana con Dios, tan exclusiva, tan feliz!...
Felicidades a sus padres y a toda la familia...”