“En la Casa de Catamarca…
Andalgalá © …Andalgalá no existe. Es más, ni Catamarca existe ya que sólo se promocionan algunos puntos de Fiambalá, y la Virgen del Valle que tiene entidad propia”, se dijo en la presentación del dossier turístico de lo que será la próxima gestión municipal.
En realidad, la Representación Oficial del Gobierno de Catamarca en la Capital Federal, llamada “Casa de Catamarca”, ha servido en los últimos años, solamente para aguantadero de amigos y amigotes de los altos funcionarios de la Provincia. Es muy poco lo que esa enormidad presupuestaria le sirve a Catamarca y a los catamarqueños que deambulan por el sitio, por diversas razones, encontrando nula o casi nula información acerca de lo que somos en la provincia.
Cabe recordar que durante la gobernación del Dr. Vicente Saadi, funcionaba ahí, una delegación de la OSEP que atendía a muchos paisanos con problemas de salud, existía una dirección de asuntos culturales, encargada de hacer extensión cultural e intercambio con otras casas de provincia, ofrecer la biblioteca con toda la producción literaria e histórica de Catamarca, que funcionaba con expertos informantes, históricos, literarios y turísticos, con folletería de todos los departamentos; y otra dirección de asuntos asistenciales, como para que la entidad sirva para brindar servicios a los catamarqueños y sea algo más entidad que guarece amigotes.
Hemos recogido el testimonio de varios andalgalenses que por razones de fuerza mayor, debieron concurrir a la Casa de Catamarca, para desesperanzados, retirarse sin la solución a los problemas que los acosaban, atormentados por la voracidad de la gran ciudad.
Consideramos que si no se tiene la sensibilidad necesaria para atender asuntos humanitarios “de los catamarqueños”, no se puede esperar que planifiquen alguna estrategia comunicacional de promoción turística, nada menos que de Andalgalá, el departamento condenado al olvido por Brizuela del Moral.
Y como dice el dicho…”si no te rascas tu, nadie te rascará, porque la picazón es tuya y de nadie más.”, que se aplica perfectamente a lo que decimos.