Castillo aseguraría el octavo voto en el Concejo Deliberante
Se habla mucho por estos días de un desinteresado acercamiento del ex gobernador Oscar Castillo al calorcito kirchnerista. Como no se le conocen convicciones, muchos desconfían que tampoco sería tan desinteresado el apoyo opositor de Oscar; sobre todo cuando dispone de la llave para abrir la puerta a la presidencia del Concejo Deliberante.
Oscar Castillo maneja a control remoto a varios concejales de la Capital, Cuerpo donde el 10 de diciembre estará empatado en 7 miembros por cada bancada. El nuevo oficialismo pretende, con razón claro está, quedarse con la presidencia, pero para eso necesita que alguno de los brazos de la bancada del FCS se levante automáticamente cuando toque elegir un nuevo presidente.
Eso ofrecería Oscar Castillo, quien ya se lanzó para encabezar a la oposición que viene después de diciembre. El hombre sabe que ser opositor necesita dar cobertura de algún tipo a dirigentes que lo promocionen.
Por eso ya estaría operando, y no en un quirófano, o si, porque no, una retribución para ese voto que tanto se cotiza por estos días. Pero como la caridad bien entendida comienza por casa, Castillo algo ya habría conseguido para su grupo familiar, la continuidad de su esposa, Silvia Broccal, como escribana municipal. Más adelante habría más cargos para la militancia radical. ¿Será?