Castración canina, una medida acertada

La comuna capitalina ha dispuesto las medidas adecuadas para llevar adelante una campaña destinada a castrar perros, tanto hembras como machos.  

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Este dispositivo –a todas luces acertado y digno de aplauso-, sólo será posible en tanto y en cuanto los propietarios de canes tomen conciencia de las implicancias que conlleva la disposición municipal que motiva este envío.

Se dice que “el perro es el mejor amigo del hombre” pero a la hora de demostrar un mínimo de reciprocidad, en la mayoría de los casos “el hombre” se borra y el perro queda “en banda”.

La gente ignora los motivos por los cuales hay abundancia de perros sueltos en la calle. Muchos de ellos, siendo pequeños, fueron mascotas que sirvieron de entretenimiento  de niños pero cuando el animal creció y se hizo adulto, dejó de ser el “cachorrito amoroso que jugaba con los chicos” para convertirse en un estorbo. La solución consistió en llevarlo a  un sitio alejado de lo que fue su hogar y abandonarlo a su suerte. A partir de allí, la “familia” de los perros callejeros tuvo un nuevo integrante.

Con demasiada frecuencia asistimos al espectáculo de verdaderas jaurías circulando por la Plaza 25 de Mayo, la Peatonal Rivadavia y otros lugares céntricos. La presencia de una perra en celo da lugar a feroces disputas entre los machos, empeñados en “homenajear” a la hembra.

La medida dispuesta por la municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca  apunta, entre otras cosas, a reducir el crecimiento exponencial que acusa la población canina y si de verdad amamos a nuestro “mejor amigo” lo menos que podemos hacer es concurrir a Prado y Caseros, de lunes viernes en horario de 7 a 13 y de 16 a 20 horas y sacar un turno para castrar a nuestro animal cuando no deseamos que se reproduzca.

Ignoramos si en Catamarca existe la “Sociedad  Protectora de Animales” también conocidas como Sociedades “Domingo Sarmiento” debido a que fue el sanjuanino el autor de la iniciativa destinada a proteger a los animales.

Se conoce de la existencia de grupos de personas de buenos sentimientos (en su mayoría mujeres) que mantienen una especie de “guarderías” destinadas a alojar animales heridos o enfermos. Se trata de modestas instituciones que no cuentan con apoyo por parte del Estado y se desenvuelven con los escasos aportes de vecinos movidos por un espíritu solidario pero todo se hace “a pulmón”.

¿Hasta qué punto tendrá respuesta la propuesta de la comuna capitalina? ¿Cuántos animales serán sometidos a la castración?

Por el momento no hay respuestas disponibles. Será cuestión de esperar. La aceptación que tenga esta medida marcará un perfil de la comunidad catamarqueño y sus vinculaciones con los perros, la solidaridad y su compromiso social.

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