Ciudad maniquea

Andalgalá ©- Cuando en realidad la ciudad de Andalgalá y sus pobladores deberían estar muy contentos por la inminencia de la aparición de fuentes genuinas de trabajo, en estos últimos tiempos se ocupa de debatir acerca de quién es malo y quien es bueno, sin proponer una alternativa intermedia.

INFORMACION-GENERAL

Los sectores fundamentalistas –se sabe que todo fundamentalismo conduce invariablemente al despropósito y a la obnubilación de la razón- enarbolan un discurso nazi fascista y se creen dueños de la verdad absoluta y si las personas desprevenidas no manifiestan abiertamente que comulgan con ellas, se convierten automáticamente en enemigos, en una comunidad caracterizada históricamente por su histrionismo y cordialidad en sus relaciones sociales.

Se sabe de grupos de amigos enemistados “a muerte” por el simple hecho de querer trabajar en minería. Se sabe de amistades tradicionales, destruidas unilateralmente por esa fuerza de sinrazón que en lugar de construir consensos, se ocupa de destruir. En las marchas –cada vez más pobres, cuanti y cualitativamente- es frecuente escuchar cánticos rayanos con la mezquindad y la miseria humana, que dicen “fulano, fulano…andate, andate, andate”, como si esas personas que trabajan en la docencia, fueran los dueños de la tierra y del destino.

Realmente muy poca elaboración estratégica la de los autores de estos jingles que son escuchados casi exclusivamente por los que marchas al lado de una larguísima bandera que de hecho, encolumna, estira y disciplina.

Pobrecitos, diría alguien con un mínimo de formación cristiana. Desquiciados, diría otro que en algún momento ha leído un  vademecum de psicología y, tontos, dicen muchos que conocen  de políticas de estado y estrategias para el desarrollo.

La comunidad de Andalgalá vive con indiferencia esos intentos de instalar el maniqueísmo y ello ha quedado demostrado en la fallida congregación de las asambleas ciudadanas convocadas este fin de semana pasado

En algún momento de esta historieta reciente, algunos opinólogos arriesgaron la especie de que lo que viven los andalgalenses en similar a lo que vivió la Capital cuando el Caso Morales hacía eclosión y enriquecía a los medios nacionales. Recordaron que algunos parientes de la joven muerta, visitaban las oficinas y sin escrúpulos, tildaban a todos, de corruptos, aún sin conocerlos.

Pero en realidad, nada que ver. El flujo de los muchos salarios que hoy ingresan a los hogares se nota en la reactivación del circuito financiero de esta ciudad. En un intento de hacer una proyección, es inimaginable lo que se viene y que algunos no quieren ver, enredados en sus micro cosmos.

 

Podés leer también