Colapinto mostró que Argentina merece la F1

El show del piloto de Alpine en las calles de Buenos Aires para cerca de 600 mil personas fue un enorme paso adelante en la búsqueda de recuperar el GP, aunque todavía esté lejos.

CON CASCO Y ANTIPARRAS: el homenaje de Colapinto a Fangio, arriba de una réplica de la 'Flecha de Plata'.
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Excelencia. Esa es la palabra que mejor le cabe a la exhibición de Franco Colapinto por las calles de Buenos Aires, que este domingo le mostró al mundo por qué Argentina está a la altura de volver a tener un Gran Premio de Fórmula 1 en el futuro, aunque ese sueño todavía esté lejos de concretarse.

El carismático pilarense de 22 años mostró una cercanía con la gente pocas veces vista en un piloto de F1 y absorbió al máximo del cariño recibido. Lo vivió durante toda la semana en Buenos Aires y lo coronó con interacción directa, cara a cara, en una especie de ‘vuelta olímpica’ a pie al trazado sobre las avenidas del Libertador y Sarmiento.

Antes había conmovido a más de medio millón de almas en sus tres salidas, entre el sonido estremecedor del V8 del Lotus E20 y el sinfín de trompos sobre el asfalto porteño, y el emocionante homenaje a Juan Manuel Fangio a bordo de una réplica de la ‘Flecha de Plata’, el Mercedes-Benz con el que fue bicampeón mundial en 1954 y 1955.

Fuentes oficiales brindaron números estimados en 600 mil espectadores, lo que sería un récord mundial en la F1 para un espectáculo así, superior al show en Londres del 2004 con cuatro pilotos.

Es un dato que evidencia lo viva que está la llama de la pasión por el automovilismo en el país, donde sigue consolidado como el segundo deporte más popular. Y el comportamiento de ese público, en un espacio enorme y difícil de controlar -algo que preocupaba y mucho en la previa-, fue excelente.

No hubo incidentes más allá de algunos colados y todo transcurrió en paz, en clima de fiesta, un mensaje fundamental hacia la categoría en medio de las gestiones para poder aspirar a la vuelta del GP.

El evento tuvo una organización al altísimo nivel que exige una fecha de la F1, como tribunas con asientos cómodos, baños y puestos de hidratación suficientes, variada oferta gastrónómica, accesos amplios y bien señalizados y una fan zone con entretenimientos de calidad, entre otros detalles a los que la categoría le da muchísimo valor. Queda muchísimo trabajo por delante.

Primero, terminar las obras en el Autódromo y que el MotoGP sea un éxito.  Y que se alineen los planetas: el hueco en el calendario entre más de otros 20 pretendientes, la muñeca política de los actores involucrados y la inversión necesaria (esto último, un hecho).

Pero el de este domingo fue un gran paso adelante.

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