Colorido acto por el 25 de Mayo
El pueblo celebró un nuevo cumpleaños de la Patria. La gobernadora Lucía Corpacci presidió la ceremonia oficial y luego partió a Capital Federal, donde mañana cumplirá importantes actividades.
La Gobernadora Lucía Corpacci, acompañada por su gabinete de
ministros y secretarios, presidió esta mañana los actos centrales en el 204°
Aniversario de la Revolución de Mayo, en un colorido festejo que se destacó por
la gran participación popular.
La jornada patria comenzó muy temprano con el izamiento del
Pabellón nacional en la Plaza de Villa Cubas, y luego de compartir el
tradicional chocolate con los chicos que portaban las banderas de diferentes
establecimientos, las autoridades participaron del Solemne Tedeum en la
parroquia de la Sagrada Familia.
Desde allí, la Gobernadora se trasladó al palco ubicado en
Avenida Virgen del Valle y Mota Botello, para escuchar las palabras alusivas a
la fecha a cargo del ministro de Educación, José Ariza, y presenciar luego el
desfile cívico.
En diálogo con la prensa, la mandataria expresó que la fecha
Patria "es un día que nos tiene que llenar de orgullo a todos los argentinos”,
y propuso "humanizar el 25 de Mayo”, al recordar que "fue una gesta histórica,
pero fue una gesta donde intervino la política. Los próceres que nosotros vemos
hoy fueron gente de carne y hueso, con aspiraciones, con sueños, con esperanza,
con grandeza y también a veces con dificultades, con problemas, como cualquier
ser humano”.
"Aun así pudieron superar esas circunstancias y trabajar en
para crear nuestra Patria, por eso yo reivindico eso: la participación
ciudadana en las cuestiones del Estado”, señaló.
Al observar la gran cantidad de gente que asistió al
festejo, Lucía opinó que "siempre estas fiestas son de gran participación, por
el hecho de que están las escuelas, los papás van a ver a sus niños… y las
debemos reivindicar, porque en el país durante mucho tiempo se perdieron estas
fiestas patrias, y yo creo que ahora la ciudadanía acompaña”.
Lucía viajó a Buenos Aires apenas concluido el acto, y sobre
su viaje indicó que "voy para compartir el acto con la Presidenta, y lo hago
con mucho gusto, pero además mañana temprano estaremos firmando un convenio con
el Ministerio de Agricultura de la Nación para ayudar a nuestros pequeños
productores, y también tengo una reunión en el Ministerio de Desarrollo Social,
así que ya aprovecho y me quedo”.
Con un clima realmente festivo y una notable participación
popular, culminó así el acto central por el 25 de Mayo, que extendió luego sus
actividades con las fiestas de platos regionales.
Discurso del ministro
Ariza
"Pueblo de Catamarca, ¿Qué es Mayo? ¿Qué celebramos en este
Día de la Patria? Hay muchas interpretaciones, muchas disonancias al respecto,
pero Mayo es una esperanza. El 25 de Mayo de 1810 nacía la patria, por eso es
un canto de esperanza.
Allí comienza un proceso de construcción de lo que los
teóricos han denominado el Estado-Nación. Este día es simbólico, porque la
construcción de la Patria había comenzado mucho antes. Había comenzado cuando las
nuevas ideas llegaron a esta parte de América. Esas nuevas ideas traían un
mandato, la formación de una nueva organización social, basada en los
principios republicanos y democráticos.
Mayo es una revolución con un programa político. Ese
programa implicaba dos acciones: independencia y Constitución. Debíamos
constituirnos como pueblo en una nueva Nación. Pero para romper ese vínculo era
necesario expresarlo a viva voz. Ese 25 de Mayo esa voz no se expresó con
claridad, se usó lo que se llama ‘la máscara de Fernando’: íbamos a tener un
Gobierno autónomo pero seguíamos rindiéndole tributo al rey.
A partir de ese momento se convoca a los pueblos del
interior para que formen un Congreso, y ese Congreso debía ratificar una forma
de Gobierno y dictar una Constitución. Allí nace en nuestro Gobierno lo que se
conoce como tradición republicana y tradición democrática, que son dos modelos
políticos que han estado en pugna desde ese momento y hasta nuestros días.
Ambas tradiciones, la republicana y la democrática, tenían como principio la
libertad de todas las personas por el hecho de ser personas humanas, el de la
igualdad también por la misma condición, y el de la fraternidad.
Estos son principios que se empezaron a construir cien años
antes, en un movimiento que se llamó la Ilustración. Y acá quiero detenerme un
poquito para contextualizar qué es lo que no se habla, y por qué Mayo es la
revolución de la esperanza. Que no solamente se da en nuestras tierras, sino a
lo largo y a lo ancho de nuestro continente americano.
En el Siglo XVIII se produce lo que algunos historiadores
llaman el comienzo de la era de las revoluciones. La primera revolución es la
tecnológica. Ahí pasamos de producir los alimentos, nuestras cosas cotidianas
de manera manual al proceso de industrialización.
El Siglo XVIII es un siglo de gran optimismo. Los teóricos
decían: ‘Por fin se va a acabar el hambre en el mundo, porque podremos usar los
campos que están vacíos con la tecnología que tenemos para producir alimentos’.
Se había inventado la máquina, se había comenzado la producción industrial en
serie. Ya no necesitábamos cientos y miles de manos para que hicieran una
simple prenda de vestir. Esta revolución tecnológica anticipaba a la humanidad
que todos iban a tener su alimento en la mesa, pero para que eso ocurriera iba
a ser necesario que hubiera un cambio en lo que hoy llamamos el modelo
económico: quién produciría, cómo se distribuiría, quién se quedaría con la
renta. Estas ideas empezaron a ser ampliamente difundidas. De ahí que al Siglo XVIII
se lo conoce como ‘el siglo de las luces’, pero también como ‘el siglo de la
esperanza’, porque todos los teóricos se lamentaban de vivir en ese tiempo,
porque el futuro sería irremediablemente mejor.
Y de estas ideas mamaron nuestros patriotas, en esas ideas
se formaron Belgrano, Mariano Moreno, Castelli, San Martín. Y esas ideas son
las que quisieron difundir. Pero para que ese programa fuera exitoso, decían,
el poder tiene que estar en el pueblo. No puede ser de otra manera, porque si
ese poder no estaba en el pueblo los intereses de unos pocos iban a atentar
contra el interés general.
Por eso era necesario un orden constitucional que asegurase
los derechos naturales, un orden constitucional que suprimiese todo tipo de
privilegios. Por eso, cuando nos enseñaban en la escuela primaria que se quitan
los blasones de las casas, que se sacan los escudos que representaban a las
familias, que se anulan los privilegios, estaban haciendo referencia a ese
cambio social y político; que era un hecho simbólico y material de la anulación
de los privilegios.
Se los igualaba a los indios, a los mestizos, a los negros,
a los mulatos. Se formaba un segundo o un tercer orden en la población. Un
segundo o tercer orden en esta sociedad estamental y jerárquica. Se los igualaba:
ante la Ley, ahora, todos éramos iguales.
Esta supresión de privilegios entendíase, para algunos, como
un acto de no aceptación. Por eso va a ser Córdoba una ciudad que se va a
resistir, justamente por ser una ciudad caracterizada por esa profunda desigualdad
social.
Otro acto inmediato que hace la Junta de Mayo es la libertad
de expresión: no podíamos construir una revolución si es que no éramos libres
de la palabra y de la conciencia. Como dato quiero decirles que en todo el
Virreinato del Río de la Plata, que en esa época comprendía todo lo que es
Bolivia, Paraguay y todo el territorio nacional, solamente 600 personas, en
toda esa extensión, estaban autorizadas a leer los libros prohibidos. Y la
autorización era, no para que los difundiesen, sino para que encontrasen
argumentos para combatir esos principios de la libertad, de la igualdad y de la
fraternidad.
Quiero decirles que valoremos la posibilidad de expresarnos.
En nuestra plaza pública, acá, a unas cuantas cuadras; a un negro, porque sabía
leer, se lo castigó a palos. Porque esos eran los castigos. A los negros, los
esclavos, no se les permitía que pudieran leer y mucho menos escribir.
Por eso cuando nosotros hoy gozamos plenamente de estos
derechos, pareciera que son cosas naturales que siempre han estado, pero no: no
estuvieron siempre. Por eso valoramos Mayo: porque hubo una decisión política,
de un grupo de hombres. Y de mujeres también, que han sido invisibilizadas,
ocultadas en la historia, pero allí estuvieron las mujeres acompañando, y muchas
veces proponiendo y muchas veces dando su cuerpo, como es el caso de Juana
Azurduy, por esta ideas libertarias.
Decía que hoy nos parece normal, pero fue un proceso de
construcción. Alguien o algunos decidieron que debíamos cambiar de modo de
vida, y ese modo de vida, ese cambio, comenzó el 25 de Mayo de 1810.
¡Qué cosa eso de la igualdad ante la Ley! Cosa que era
absolutamente impensable en una sociedad jerarquizada. Hoy lo tenemos nosotros
como una práctica cotidiana.
El Siglo XX inauguró otro concepto de la igualdad, el de la
justicia social. Que no solamente merecíamos o teníamos que tener el derecho de
la igualdad jurídica, sino también de la igualdad material, que daba el acceso
a los bienes materiales y a los bienes culturales. Es un proceso que estamos viviendo hoy, a partir
del segundo Centenario de la Patria.
Esta idea de un orden constitucional para todos, para los
blancos, para los negros, para los americanos, porque no todos éramos iguales,
ha sido fundacional para nuestra Patria. Y ha sido también un motivo de
disputas, porque algunos no querían que fuera para todos.
Por eso Belgrano, que es quizás el hacedor más importante
que tiene esta revolución, junto con Castelli son los que elaboran un programa
económico que aseguraba fundamentalmente la producción y la distribución de la
renta. Ellos pensaron en un sistema de minifundio, de pequeños propietarios,
porque en esa época –como ahora- se sabe que la economía crece cuando la renta
está en manos de todos, y no de unos pocos privilegiados.
Por eso ellos pensaron en un Estado que intervenga y oriente
la economía. Fíjense que Belgrano decía ‘Hay que hacerse dueño del mar’ y por
eso creó una escuela de náutica. Belgrano decía que era imposible un pueblo
feliz sin educación, por eso ese proyecto educativo liberador, maravilloso, que
tuvo Mayo. Fíjense que ahí estuvo la Iglesia también. El Padre Dean Gregorio
Funes, que era rector del Colegio Monserrat de Córdoba, es el que introduce la
enseñanza de la geometría, de la aritmética, de la física en las tierras del
Río de la Plata. Saberes que no estaban presentes. ¿Por qué no estaban
presentes? Porque se pensaba esta tierra como un lugar para la extracción de
minerales. Nunca se la había pensado como un lugar para la producción de bienes
para la felicidad de este pueblo.
Por eso Mayo es una revolución integral: porque tenía un
programa político, tenía un programa económico, y la base de ese programa era
la educación popular.
Por eso hoy, cuando nosotros estamos en este proceso de
transformación educativa, miramos con mucha certeza hacia el pasado. Digo
certeza porque por ahí algunos flaquean pensando si estamos haciendo bien o mal
las cosas.
Cada vez que nosotros construyamos derechos para todos y
todas, tengan la absoluta convicción de que estamos haciendo bien las cosas,
porque ése era el mandato de Mayo: una Patria para todos. ¡Feliz Día de la
Patria!”.