Como para terapia intensiva

Si se observa un mapa de Catamarca podrá advertirse sin esfuerzo la existencia de “focos sépticos” de diversa naturaleza.

INFORMACION-GENERAL

Nos hallamos ante una persona que presenta derrames en los ojos, se queja de dolores en la zona hepática, le supura un oído y tiene  edema en sus miembros inferiores. ¿Podríamos afirmar que estamos en presencia de una persona sana? Por supuesto que no. Y si esa persona pertenece a una sociedad responsable, solidaria, dotada de valores éticos, morales,  espirituales y organizada, en poco tiempo estaría internada en un hospital en manos de profesionales competentes que buscarían por todos los medios hacerle recuperar la salud.

Como este imaginario enfermo se halla hoy Catamarca. Con la diferencia que los responsables de su salud o miran para otro lado o no tienen la capacidad suficiente para curar. Son ineptos. Sin mengua de que por intereses inconfesables, estén esperando que el enfermo quede incapacitado, en manos de un curador que haga y deshaga por él.

Si se observa un mapa de Catamarca podrá advertirse sin esfuerzo la existencia de “focos sépticos” de diversa naturaleza. En la capital, reclamos salariales, piquetes por cuestiones relacionadas con las viviendas del IPV, marchas de la FAVIATCA, paros en Salud, reclamos generalizados por la crisis energética,  la falta de agua y un constante estado de inseguridad que ha llevado a la gente a vivir detrás de rejas, como los delincuentes pero al revés.

En el interior provincial la situación no difiere mayormente de la señalada para la capital, con un singular ingrediente en  zonas mineras de lo cual el periodismo se ha ocupado amplia y detalladamente.

Lo curioso es que el jefe de los doctores que atienden a este paciente dice que éste se halla gozando de una excelente de salud y poco menos que “contento de haber nacido”.

Por lo visto, ese jefe no se ha enterado de dos situaciones sumamente graves que ha presentado el enfermo: violentos incidentes en Andalgalá durante el mes de febrero pasado, con participación de matones foráneos participando de los enfrentamientos entre vecinos. Y los más que graves incidentes ocurridos el 30 de septiembre –ayer-, en San José, departamento Santa María con motivo de la reposición en el cargo de intendente de la señora Mónica Hernández. Con el “clásico toque de distinción”: agredir al periodismo en la persona de –por lo menos-, un periodista. Cuánto más prestigioso y conocido, mejor.

Es cosa vieja la “técnico” de estos grupos violentos que actúan financiados por sectores oscuros: agredir a los periodistas “hace ruido” porque el medio a cual éste se halla vinculado acciona a elevados niveles institucionales   y los colegas se expresan masivamente en sus respectivos órganos periodísticos.

En el caso particular del periodista William Mamaní, corresponsal de FM Valle Viejo en Santa María y su zona, “lo conocen hasta los perros” diría el chusco y goza de un prestigio un tanto fuera de lo común ya sea por sus condiciones personales como por su profesionalidad y el medio al que representa. Uno de los matones debió tener una única consigna: pegarle a William. Generar el escándalo, sembrar temor e instalar la inseguridad en la población.

Estos graves episodios que brotan en territorio catamarqueño, hasta el momento, no han sido motivo de mayor atención por parte del gobierno.

El informe presentado por la FUNCEI, suscrito por prestigiosos profesionales, a fuer de ser sinceros, no convenció a nadie. Salvo al gobernador.

Las adecuadas políticas de Estado que requiere la situación están ausentes. Que un par de ministros y por primera vez en la historia visiten Andalgalá, no alcanza y en muchos casos son tomados para la chanza, por no decir “`para la chacota”.

Como hemos señalado, la gente ha perdido la confianza en los dirigentes políticos y no ha de ser con informes científicos, visitas ministeriales, gacetillas oficiales prolijamente “peinadas” y espacios publicitarios pagados por el gobierno a los medios adictos (desacreditados hasta la náusea) que el pueblo ha de recuperarla. Los gestos de grandeza, las acciones positivas del gobierno y sus hombres están ausentes.

Y mientras dure esa ausencia, cada tanto arribarán a Catamarca grupos de matones para pegarle a algún colega de Mamaní. Para que no olvidemos que en Catamarca existe un gobierno que carece de autoridad moral y se limita a perdurar, mirando para otro lado, inmerso en problemas domésticos, rodeado de “asesores”.

Podés leer también