Como lo pidió Francisco, la hermana Jimena hizo un “lío” bárbaro
Entre las 7 y las 9 de ayer, dos precandidatos a concejales se las tuvieron que ver fea para voltear a una monja.
Cayó muy bien la candidatura de la hermana María Jimena Herrera en las boletas del oficialismo, aunque no contentó a todos.
Como a primera hora no había certezas sobre la aceptación de la candidatura por parte de la Monja, dos de los anotados para ser candidatos a concejales (Hernán Martel y Juan Cruz Miranda), se habían repartido el primer y el segundo lugar en base a los resultados de una encuesta de imagen.
A la Monja, que a medida que pasaban los minutos sonaba más fuerte, y encima gustaba, los infieles querían mandarla atrás, de suplente o del quinto lugar para atrás, para que no interfiera con sus ansias.
A esa hora, que todavía estaban firmes los primeros lugares para Martel y Miranda, le llovían los mensajitos de texto a Raúl Jalil recomendándole ubicar a la Monja en el primer lugar y correr todos los nombres.
Finalmente, fue lo que hizo Jalil, con buen criterio claro, a pesar de que convenció a todos. Uno, de la bronca, amenazaba irse con Luis Barrionuevo, lo que finalmente hizo, y el otro, indignado, se bajó de la lista.