Computadoras en manos juveniles
De pronto y merced a una disposición de la presidenta Señora Cristina Fernández de Kirchner, decenas de miles de jóvenes estudiantes de ambos sexos se hallaron en poder de una computadora portátil.
Confesamos que nos pareció una brillante idea y no pudimos evitar las comparaciones entre las cuales nos permitimos destacar nuestro contacto –entre otros-, con la Historia Universal de Espasa Calpe allá por el año 1935, Son diez tomos que pesan casi tres kilos cada uno, Papel ilustración, láminas especiales a todo color en tiempos en que el sistema “off-.set” no era utilizado por los editores españoles que ostentaban (y ostentan) uno de los niveles más elevados como impresores.
Por cierto, para un jovencito de quince años poder tocar esos libros, voltear sus páginas y admirar sus extraordinarias ilustraciones fue todo un acontecimiento. Y fue necesario modificar los hábitos de lectura. A esta Historia no se la podía leer “de atropellada”. Había que “paladearla” y absorberla sin prisa meditando cada renglón y compartiendo y confirmando datos con nuestro padre, el que orientaba y marcaba el rumbo a seguir a través de los libros.
Somos de los tiempos en que los conocimientos se adquirían leyendo libros, revistas, diarios y concurriendo a ocasionales conferencias. La visita a una Biblioteca era algo poco menos que cotidiano.
Nuestro acceso a Internet constituyó y constituye un motivo de asombro y placer pues nos permite incursionar en infinitos rincones del saber. Los asuntos más notables son acercados a nuestros ojos mediante el leve toque de una tecla. ¡Fabuloso!
Por eso nos alegramos cuando supimos que nuestros jóvenes estudiantes podrían disponer de una computadora para facilitar su acceso a los conocimientos y hacer más fácil el aprendizaje.
Los incidentes ocurridos en Andalgalá con la toma de escuelas por parte de alumnos y padres –y con algún posible y solapado apoyo de algún docente-, nos está demostrando que estuvimos equivocados.
Los hechos muestran que las computadoras portátiles no se utilizan para estudiar y se han convertido en una excusa para faltar a clase impunemente.
O que se han transformado en una herramienta de presión para “apretar” a las autoridades educativas y ¿por qué no? al gobierno de Brizuela del Moral. La “movida” supuestamente estudiantil se ha vuelto sospechosa de accionar por cuestiones políticas más que educativas. Al derrapar de una motivación relativamente legítima se han auto ubicado –los protagonistas de las tomas-, en un campo que los convierte en sospechosos de cualquier tropelía.
Se sabe que los chicos no concurren a clase con la computadora, Como hemos dicho en nota anterior, piensan que es un regalo que les ha hecho la Señora presidenta para que la utilicen como mejor les parezca y para lo último que las utilizarían sería par cuestiones vinculadas al estudio.
La computadora portátil se presta de maravillas para transitar por las redes sociales lejos de un ocasional control paterno. Es mucho mejor utilizarla en grupo, en la plaza o en cualquier otro lugar. Se ahorra el dinero que cobran en los “cyber”. Es más: a lo mejor a ese chico que carece de la computadora se le pueda facilitar por un rato. Previo pago de algún dinerillo. Le va a resultar más barato que ir al “cyber” y no habrá ningún encargado vigilando lo que haga.
Si nos detenemos a observar el tráfico de mensajes que circulan a través de las denominadas “redes sociales” advertiremos la torpe y mediocre pobreza idiomática de la mayoría de los que utilizan esas redes. Abundan las faltas de ortografía y en la mayoría de los casos, se trata de cuestiones carentes de importancia con una ostensible presencia de expresiones intrascendentes y de mal gusto.
Avergüenza pensar que nuestros jóvenes exhiban sus miserias ante un mundo cibernético que tiene millones de observadores en todo el planeta. Entristece considerar que los autores de tanta estupidez son los hombres y mujeres de “el futuro”.
Cabe esperar que las autoridades actúen conforme lo exigen las circunstancias y con la presteza necesaria para impedir que lo de Andalgalá se convierta en un contagioso mal ejemplo.
La inmadurez de los adolescentes y la irresponsabilidad de algunos padres pueden ocasionar serios trastornos dentro y fuera de las fronteras de Catamarca.
La demora en la entrega de las computadores a los estudiantes puede servir de excusa para alterar el orden en cualquier lugar del país. Sería algo imperdonable pero susceptible de ser evitado.