Se construirán viviendas en asentamientos del sur
El ingreso a la Capital por la ruta nacional 38, que enlaza con la avenida de circunvalación en inmediaciones de la curva del ex -hotel Sussex, en el acceso sur de la ciudad, exhibe un evidente contraste entre la obra reciente y el abandono de los asentamientos instalados en ambos costados de la avenida Hipólito Irigoyen.
Días atrás, el intendente Raúl Jalil, recorrió la zona junto al secretario de Estado de la Vivienda, Octavio Gutiérrez y al Administrador del Instituto Provincial de la Vivienda, Dante López Rodríguez, y dialogó con los vecinos del sector con la firme intención de mejorar las condiciones de vida de las familias instaladas en el lugar.
Luego del recorrido, el intendente Jalil dispuso hacer un relevamiento socioeconómico del sector y envió personal del área de Asistencia Directa de la comuna que días atrás estuvieron trabajando muy cerca de allí, en el barrio Montecristo.
Uno de los técnicos de la Administración del Hábitat, Daniel Aybar, explicó que “a pesar de la evidente necesidad de intervención habitacional en la zona, por una cuestión estética no se permitió avanzar en la construcción de viviendas en el lugar, relegando la integración y el progreso de decenas de familias”.
El asentamiento conocido como “La Bomba” – en clara alusión al modo en el que se proveen de este servicio básico -, que los vecinos hoy llaman “Barrio General San Martín”, se instaló en terrenos expropiados por la Provincia, carentes de todo servicio. Un bomba provee de agua a todas las familias, que la llevan a sus hogares a través de baldes, y todas las conexiones de luz son clandestinas, con la inseguridad que eso implica.
Aybar también comentó que “la municipalidad de la Capital se opuso en su momento a construir viviendas acá y en el barrio Montecristo, en donde solo nos dejaron avanzar con dos manzanas”.
Hoy, la realidad indica que a pesar de las disposiciones ciegas a la realidad social, existe un sector de la ciudad que necesita ser asistido. Por eso, las áreas de vivienda provinciales y el municipio de la Capital, decidieron realizar unidades habitacionales para las familias instaladas en el lugar.
“Es una respuesta justa para tantas familias que desde hace años viven excluidas de todo servicio y asistencia”, indicó Jalil. Y explicó que “los trabajos comenzarán en poco tiempo, cuando el área de Asistencia Directa del municipio y de relevamiento de la provincia terminen con el estudio de la zona, estaremos en condiciones de iniciar las tareas”.
La iniciativa del gobierno municipal de proporcionar viviendas a los pobladores de estos asentamientos aparece como digna del mayor de los aplausos. Está mostrando un costado de solidaridad e integración –por parte del municipio capitalino--, imposible de desconocer.
No obstante, estimamos que este loable propósito amerita algunas consideraciones tales como el tipo de vivienda a construirse en esos lugares. Hay viviendas industrializadas de excelente calidad, de rápida construcción y de menor precio que una casa de material cocido. De paso, se podría instalar la industria de viviendas prefabricadas en Catamarca y el hecho de que sean de ese tipo no significa que no puedan proporcionar una “vivienda digna”. El tipo constructivo por el cual se opte marcará no sólo una tendencia sino un posible preacuerdo con la Cámara de la Construcción con miras a un futuro.
Como dato ilustrativo cabe señalar que en la Avenida Vicario Segura existen casas de madera instaladas hace más de 50 años y se hallan en perfectas condiciones.
La información disponible no dice nada sobre si la entrega de viviendas será a título gratuito o si los beneficiados deberán pagar alguna suma de dinero por la casa. Parece poco probable que se trate de un regalo que efectuará la comuna capitalina. Si así fuese, el intendente Raúl Jalil tendrá que prepararse para soportar un aluvión de personas exigiendo la entrega una vivienda en las mismas condiciones, o sea gratis.
Otro aspecto a considerar cuidadosamente tiene que ver con los posibles beneficiados que, según nuestra óptica, deberán ser comprovincianos o procedentes de otras provincias con un mínimo de residencia de cinco años consecutivos trabajando en Catamarca. (Ponemos énfasis en el término “trabajando” a los efectos de marcar una condición “sine quanon” para acceder a una vivienda).
Aparece como algo muy conveniente el accionar conjunto con el Instituto Provincial de la Vivienda con un posible entrecruzamiento de datos para evitar superposiciones indeseables mediante las cuales un beneficiario podría recibir dos casas.
Sugerimos no dejar afuera el asesoramiento de la Seccional Novena de la Policía en lo tocante a supervisar la entrega de constancias de antecedentes de los postulantes a una vivienda
pertenecientes a esos lugares. El personal de “la novena” mantiene fluidos contactos con los pobladores del área de esa extensa seccional y suponemos que uno de los requisitos exigibles a los postulantes tiene que ser –por obvias razones--, los antecedentes policiales.
Será una forma de asegurar la incorporación de personas habilitadas para integrar grupos humanos aptos para convivir con un vecindario que no está dispuesto a soportar problemas de inseguridad, como ocurre en la actualidad.
Es probable que algún lector considere que estamos discriminando y pida la intervención del INADI, En ese caso, sugerimos consultar con los especialistas de Drogas Peligrosas.
Ellos están involucrados en una lucha permanente motivada por un sector de adolescentes que consumen pegamento, paco, marihuana y lo que consigan y viven en los asentamientos y barrios marginales que rodean la capital, entre los cuales están estos sectores.
Según Raúl Jalil, parte de esa gente se convertirá en poblador permanente del sector sur con vivienda suministrada por el Estado.
No cabe ninguna duda sobre la singular complejidad que presenta el problema habitacional en la Argentina, algo a lo que no escapa Catamarca pero nos parece que estamos en presencia de un asunto demasiado serio para dejarlo en manos de funcionarios políticos como los que figuran en esta nota.
Tanto los accesos a una ciudad como los aeropuertos, las estaciones de trenes y las terminales de colectivos de larga distancia son como una “tarjeta de presentación” de la ciudad en si misma. Por eso hay que pensar los accesos con visión de futuro. Sería ridículo cambiar los accesos cada vez que cambia un gobierno.
Pavimento, alumbrado público, señalización, arbolado, jardines, cámaras de seguridad y espacios verdes son elementos poco menos que imprescindibles para adornar un acceso como el que motiva estas líneas y los conjuntos habitacionales a construir según lo adelantado por Jalil.
Para finalizar se podría marca una singular coincidencia: cuando desde algunos sectores criticaron a Jalil por una supuesta falta de acción advertida durante los primeros sesenta días de gestión, el jefe comunal acompañado como se detalla en la nota, salió a recorrer uno de los lugares más complicados que tiene hoy la ciudad: el acceso sur.
Y sucedió algo habitual como es la información oficial acompañada de la foto pertinente. ¿Fue un gesto “para la tribuna”? El tiempo dirá.