La contadocracia

Los nuevos emprendedores son parias de esa contadocracia, heredada de la gestión radical, la que le pone mil trabas a la hora de cobrar, llegando al punto de la vejación.

POLITICA

Con los primeros meses de este nuevo gobierno, una interesante coalición de kirchneristas y peronistas (de todo tipo, color y laya) y después de la asunción del 9 de diciembre, se incorporó lo más polémico, los radicales/FCS neo/K, los cuales siguieron ocupando los lugares de poder que ya mediocremente ocupaban con el vencido FCS y a otros varios se los premió con asensos para que continúen haciendo lo mismo que hacían antes, no gestionar, no solucionar, no avanzar y principalmente: entorpecer, entorpecer a los que quieren trabajar por una Catamarca progresista, dinámica, en la que la gran masa de la coparticipación (conseguida por un Peronista), en lo posible, quede la mayor parte en nuestro circuito financiero.

Ahora bien, ¿cómo se logra esto?: dinamizando, dando velocidad al flujo del dinero, que el Estado, que es el principal generador en Catamarca de la riqueza o pobreza de sus habitantes, con la mayor celeridad, derrame el dinero público en las diferentes transacciones que favorezcan a la economía local.

No nos referimos a los sueldos de la administración a sus empleados, porque ese ítem, es una constante, sucede mes a mes, año a año, esta masa monetaria es de flujo corriente, siempre sucede igual, se cobra igual y se gasta igual.

Nos referimos al dinero que la administración pública derrama en un número muy importante de proveedores, no solo los viejos conocidos de siempre, sino los nuevos emprendedores, a los que son contratados para suministrar sus productos o servicios, gente que se asocia para cortar el pasto, para entregar la correspondencia, para arreglos menores en escuelas o postas sanitarias, pequeños comerciantes de todo tipo.

Gente común, de acá, de Catamarca, que en esta nueva etapa tiene la posibilidad de vender sus productos y servicios al Estado, compitiendo en la venta con los famosos “proveedores”.

Acá llegamos al punto central de esta nota, ¿en qué se diferencian los antiguos proveedores con los nuevos emprendedores? En muchas cosas, pero principalmente en la capacidad económica de “aguante” a la hora de cobrar, no pueden competir con los viejos, los cuales pueden aguantar la demora del pago y tienen un mecanismo aceitado con los años con los contadores que pululan en la administración pública, una especie de “contadocracia”, que todo lo puede.

En cambio los nuevos emprendedores son parias de esa contadocracia, heredada de la gestión radical, la que le pone mil trabas a la hora de cobrar, llegando al punto de la vejación.

La contadocracia no quiere a los nuevos, tienen en su mayoría un tufillo pronista y por lo tanto hay que exigirles más allá del deber; se ve que los nuevos no lo conocen a Diego, eso les molesta y los nuevos jefes, si están en el esquema kirchnerista-PJ, los molestan preguntándoles: ¿por qué no se le pagó a fulano o mengano y si salió el pago para perengano? A lo que la contadocracia responde: le faltan requisitos formales!!! No trajo la estampilla  de $1, por eso está retenido el expediente desde hace 50 días.

Esto también frena un derrame distinto de la economía, la falta de voluntad de la contadocracia de dinamizar (solo con los nuevos) frena  la ya de por si paralizada economía local, paralizada por ellos mismos, ya que son los mismos que vienen de la gestión anterior, la que nos dejó endeudados, con obras berretas, con consolidación de deudas fantasmas.

Todo ello, ideado por la contadocracia, gobierno de los contadores que nunca manejaron ni un quiosco.

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