Cortocircuitos del FCS-Cambiemos en Diputados (primero la familia)
Luego de las elecciones legislativas, mientras se acerca el final del período de sesiones ordinarias, la Cámara de Diputados se mantiene expectante por la definición del legislador que sucederá a Marcelo Rivera.
La Cámara baja concentra la atención, porque el bloque del
Frente Cívico-Cambiemos está buscando que los números le alcancen para reunir
21 votos y quedarse con la conducción, algo que aritméticamente resulta
imposible de lograr con sus propios legisladores.
El interés por controlar Diputados movilizó a varios
referentes a una ronda de negociaciones que habría comenzado a dar sus frutos,
con el acercamiento cada vez más concreto entre el sector Celeste de la UCR y
la Renovación Peronista.
Con el llamado peronismo disidente, el FCS-Cambiemos podría
ganar la presidencia y anular las posibilidades del FJPV, que se impuso en los
comicios pero no podría traducir ese legítimo predominio a la hora de la
votación en el recinto.
Esto haría vislumbrar un escenario promisorio para la
oposición, pero no lo es tanto y de hecho generó fuertes cortocircuitos en el
bloque que parece haber tomado la delantera en la carrera por la Presidencia.
El matrimonio por conveniencia que se formalizaría entre el
núcleo más duro del castillismo y los renovadores autoexiliados del PJ, no es
bien visto por los legisladores del PRO, quienes son en definitiva los
verdaderos representantes en Catamarca del sector que gobierna a nivel
nacional.
Convencidos del cambio que se impulsa y sus implicancias institucionales,
no ven con buenos ojos este preacuerdo con quienes en nada comulgan con sus
convicciones, y que en definitiva excluyen al mismo PRO, sector que no tiene
espacio alguno. E incluso dentro del Frente Cívico, se presume una maniobra del
castillismo tendiente a asegurar el beneficio personal de los mismos apellidos
que se reservan el dominio desde hace años.
"Están dispuestos a negociar hasta con el Diablo para
mantener sus privilegios", se quejó un opositor en alusión a Marita
Colombo, Víctor Luna y compañía; asegurando que están virtualmente desesperados
y su intención pasa por retener una gran planta de familiares ubicados como
empleados propios, que podría peligrar si se encara una real jerarquización del
cuerpo.
La poca confiabilidad que les sugiere el sector renovador
puso en tela de juicio las motivaciones reales de este acercamiento, que se
observa como un simple ratificación de que para algunos "lo primero es la
famlia", y dentro de la misma oposición es visto como una jugada lampedusiana,
para lucro político de quienes apuestan a cambiar para que nada cambie.