Crece la preocupación por el futuro del organismo que monitorea el clima en Argentina

El Servicio Meteorológico Nacional atraviesa un escenario crítico marcado por recortes presupuestarios, reducción de personal y cambios estructurales que, según advierten trabajadores y especialistas, podrían derivar en un eventual “colapso operativo”.

ECONOMIA

El organismo, fundamental para la emisión de alertas climáticas y pronósticos en todo el país, enfrenta un proceso de ajuste impulsado desde el Gobierno nacional. Versiones difundidas en las últimas semanas indican que más de 700 empleados podrían perder sus puestos, lo que encendió alarmas en distintos sectores vinculados a la gestión de riesgos y la investigación científica.

Con más de 150 años de trayectoria, el SMN es considerado una institución clave para la seguridad y la planificación en Argentina. Su labor impacta directamente en la prevención de desastres naturales, la seguridad aérea, la producción agropecuaria y la respuesta ante emergencias.

Sin embargo, distintos informes señalan que el organismo habría perdido más del 50% de su presupuesto en términos reales en los últimos años, con caídas sostenidas en la ejecución que superan el 30% en determinados períodos.

Trabajadores del servicio aseguran que, en este contexto, ya se opera por debajo de los niveles mínimos necesarios para sostener tanto las tareas científicas como las operativas, lo que podría afectar la calidad y la rapidez de los pronósticos.

Menos recursos frente a fenómenos más extremos

El escenario se vuelve aún más complejo debido al aumento en la frecuencia e intensidad de los eventos climáticos extremos, que demandan mayor capacidad técnica y operativa para anticipar riesgos.

Desde el sector advierten que la combinación de menos personal y más exigencias genera una situación de vulnerabilidad que impacta directamente en la infraestructura crítica, como radares meteorológicos, estaciones de medición y sistemas de alerta temprana.

Estas herramientas resultan esenciales para prever tormentas severas, olas de calor o inundaciones, fenómenos cuya detección temprana puede marcar la diferencia entre una emergencia controlada y una crisis de gran escala.

En este marco, especialistas subrayan la necesidad de garantizar recursos y estabilidad institucional para sostener el funcionamiento de un organismo considerado estratégico para la protección de la población y el desarrollo productivo del país.

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