"Cuarteto Villero” para despedir a su goleador eterno: Diego Tula

Esta vez el papel secundario fue lo oficial, porque el rol principal se lo llevó la despedida de Diego Antonio Tula, el “goleador eterno” de Villa Dolores, que con la excusa del 4-0 a Juventud Unida de La Falda, se dio en el marco del inicio de la 14ta y última fecha del Anual chacarero en la 1ra. “B”.

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Como no podía ser de otra manera, Tula “trabajó” hasta el último día con la asistencia en el primer gol de Maximiliano Artero (07’PT) y una conquista con su sello en el tercero (46’PT); que se convirtieron en “cuarteto” con el golazo de cabeza del lateral derecho Mario Andrés Aldeco (21’PT) y el “doblete” de Artero (41’ST) para decorar la anecdótica tarde chacarera.

Lo anecdótico atravesó cada momento del partido, como la acotación del hoy asistente Federico Cano, en el sorteo y saludo inicial del encuentro, apuntando que Walter Agüero, juez principal del encuentro, “no había nacido, cuando Diego ya hacía goles para la Villa…”, motivando las complacientes sonrisas de los involucrados.

Después vino el partido con el resultado descripto, la asistencia, el gol y hasta un lujoso taco de Diego frente al banco adversario, que motivó una breve interrupción del juego para que el técnico del “Brujo”, el recordado zaguero René Vera, ingresara brevemente a la cancha para felicitarlo. Por eso la anécdota se devoró todas las formalidades de un partido de fútbol.

A los 24’ST llegó el momento culminante de “la obra”, con el relevo de Tula por parte de Leonardo Ponce, y la cesión de la cinta de capitán a su entrañable amigo, el arquero Pablo Cangi, mientras el resto de sus compañeros no paraban de apretujarlo para hacerle sentir el caluroso afecto de un retiro con gloria, por el simultáneo regreso de su querido Villa Dolores al círculo superior de la Liga Chacarera.

“Que mi huella haya sido buena…”

El pitazo final dio lugar a renovadas exteriorizaciones de los hinchas “villeros”, que en la estridencia de su euforia se remitían al mismísimo sentimiento del “Potro” Rodrigo, cuando en el cierre de su grabación de “La mano de Dios…”, dejaba para la eternidad su inconmensurable grito: “te quiero Diegooooo…”, que el cuartetero cordobés destinara en su tiempo al grandísimo Maradona.

Cuando le tocó enfrentar un micrófono, a cargo de su apreciado colega de las canchas, el “Santiagueño” Juan Carlos Gómez, cubriendo el irrepetible instante para “Pasión Chacarera”,  Tula admitió tener “sensaciones encontradas, porque siento felicidad y, al mismo tiempo, tristeza, porque estoy dejando mi huella en el club, que espero haya sido buena”.

“No sé si tanto en lo futbolísticos, como en lo personal –describió-, porque para mí, lo más importante fue ser un buen compañero, un buen amigo, respetar al técnico y respetar a los adversarios”, llevándose como un “trofeo” que “nunca recibí un reto, ni un agravio de ninguna hinchada rival”.

Igualmente, convencido de haber dejado su aporte desde lo futbolístico, Tula contó que “ahora vamos a seguir trabajando con los chicos del club, en las tareas formativas con Cristina Burgos, procurando que vengan técnicos nacionales y les enseñen a los chicos de nuestro club todas las técnicas de este deporte, pero también los valores del compañerismo, de la solidaridad, del trabajo en equipo y nos permitan alejarlos de las tentaciones que siempre acechan en la calle”.

Después de agradecer el reconocimiento de “Pasión Chacarero”, por la remera al “mejor jugador del partido”, Diego Tula aprovechó la ocasión para anunciar la primicia e invitarlos para “el domingo 4 de septiembre, a un partido que vamos a hacer con Villa Cubas (de la Liga Catamarqueña, y que se prepara para el Regional Federal), un club que queremos y va venir a acompañarnos para que podamos despedirnos con un buen marco de público”, concluyó Tula, para entregarse a todos los brazos y las emociones que su gente no se cansaba de tributarle.

"Paco" Uriarte

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