Con los dedos en “V” (1ra parte)

Hoy son 400 los casos de cesanteados del P.E.P., pero no serán los últimos. La noticia, lejos de sorprender, alarma por la impunidad de quienes la llevan a cabo. 

POLITICA

¿Qué se supone que debían hacer esos 400 empleados ? ¿Dejar pasar la oportunidad, aunque sea remota, de quedar en planta permanente y alcanzar la tan ansiada estabilidad económica? Cualquiera de nosotros en su posición habría hecho lo mismo, por lo que culparlos de oportunistas es seguir sin entender la realidad social de la Provincia.

¿Que suponen que harán ahora 400 familias sin ingresos? ¿Iniciar “microemprendimientos” salvadores? Si lo que buscaban antes fue estabilidad económica, es lógico pensar que la aversión al riesgo es tan alta como para negarse a iniciar “aventuras productivas” sujetos a los vaivenes de un mercado tan deprimido. Pero no son los únicos afectados. Figuran además, aquellos que en el ámbito privado ya sufren las consecuencias de un mercado cautivo por el único empleador como es el Estado Provincial.

La masa de circulante de dinero que ya es escasa en la Provincia, disminuirá rápidamente y en forma proporcional a la cantidad de cesanteados. Estos, caerán irremediablemente en la seguridad de la lógica de la calle que los inducirá a dejar de consumir bienes y servicios para adecuarse a su nueva realidad. ¿Creen por fortuna que el sector privado está en condiciones de captar esta cantidad de gente, absorbiéndolos como mano de obra? Ni aunque tengan la calificación adecuada, ni el perfil buscado, se puede pagar más sueldos cuando la situación económica es desesperante. Por otro lado, es gente que trabajó años en un ambiente de diferencias notorias, y que ni siquiera están capacitadas para vislumbrar alternativas distintas al empleo público. Habrá, sin embargo, beneficiados en todo esto. En lo económico, serán aquellos prestamistas y financieras usureras las que captarán un cúmulo de desesperados por pagar las cuentas acordadas en tiempos de bonanza, los que sobrevivirán a la selva del “sálvese quien pueda”. Pero más peligrosos y dañinos para la paz social son aquellos que, con animadversión y rencor, tratan a los desplazados como botines de guerra. Son los que preferirían que en cada lugar de trabajo se salude con la mano derecha en el pecho, la mano izquierda con los dedos en “V”, y con la mirada al piso, como para que quede claro quiénes son los que gobiernan.

Podrán aducir que el beneficio (ahorro) de dejar de pagar sueldos estatales, supera al costo político que se debe afrontar. Pero éstas, no son más que falacias de trasnochados ideólogos que en las sombras manejan teorías económicas que afectan familias enteras, mientras ellos no sueltan sus abultados sueldos estatales.

Las consecuencias de estas medidas dislocadas de la realidad provincial habrá que buscarlas en las próximas elecciones. Lo que no podrán ocultar más, es que un revanchismo político irracional pudo más que las ideologías impregnadas de “justicia social”. Si hasta el miedo, -que no es tonto-, me obliga a levantar la voz desde el anonimato por cientos de catamarqueños, en lugar de cortar rutas como aquellos imbéciles que dicen defender “la vida” pero se olvidan de los que hoy que mandan al cadalso.

Comencé a escribir estas líneas con preguntas. Concluyo con una propuesta: que se retrotraiga el estado de las cosas a 6 meses antes del cambio de gobierno. De esta manera, se podría amortiguar las consecuencias de tan nocivas medidas para la sociedad catamarqueña. C.R. “ciudadano indignado” 

Enviado por: Ciudadano Indignado
E-mail: c_r@hotmail.com

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