Desarrollan ovitrampa con larvicida contra el Aedes Aegypti en el plástico
El Centro de Investigación de Plagas e Insecticidas (CIPEIN-CONICET) y el INTI se unieron para desarrollar una ovitrampa que contiene un larvicida en el plástico. En ensayos de laboratorio, el dispositivo tuvo una altísima efectividad y alcanzó una durabilidad de por lo menos dos años.
La durabilidad de las ovitrampas sería un factor clave para
facilitar la lucha casa por casa contra el dengue, porque estos dispositivos
son muy fáciles de utilizar y no implican toxicidad para humanos ni animales.
El investigador Eduardo Zerba, director del CIPEIN-CONICET,
comentó a la Agencia CTyS que "el objetivo de este proyecto es la liberación
lenta de un larvicida desde el material de la ovitrampa al agua donde los
mosquitos ponen sus huevos, para de esa manera detener el crecimiento de las
larvas y disminuir la población de mosquitos adultos”.
Para lograr la liberación lenta del larvicida y, de esa
manera, prolongar la vida útil de la ovitrampa, el CIPEIN se unió con
INTI-Plásticos, donde poseen experiencia en incorporar determinados aditivos a
los plásticos para que éstos adquieran cierta actividad y puedan convertirse en
antimocrobianos o antioxidantes, por ejemplo.
La doctora Patricia Eisenberg, a cargo de este proyecto en
INTI-Plásticos, comentó que "en este caso, se incorporó un aditivo que
interfiere en el crecimiento de la larva del mosquito, para que no se
transforme en adulto, y los resultados en los laboratorios CIPEIN mostraron que
las ovitrampas siguen activas hasta después de dos años”.
Zerba destacó que "es una estrategia novedosa, puesto que
nunca se había pensado en ubicar el larvicida dentro del plástico, para crear
una trampa letal para el mosquito, y podría impulsar la lucha contra el dengue
casa por casa, puesto que, con mínimos cuidados, la ovitrampa se mantiene
operativa durante un tiempo prolongado y con una alta efectividad para detener
el desarrollo del mosquito vector del dengue”.
Desde diciembre pasado y hasta el mes de mayo, se están
evaluando 1500 ovitrampas en distintos hogares de la localidad de Caimancito,
ubicada en Jujuy, donde el 90 por ciento de los mosquitos son de la especie
Aedes Aegypti.
La licenciada Cecilia Lorenzo, quien también se desempeña en
INTI-Plásticos, explicó que es necesario ver cómo se comportan las ovitrampas
en condiciones reales, puesto que el plástico reacciona de distintas maneras
según el ambiente y también será determinante la participación de la gente.
"Aun no podemos anticipar resultados, porque el ensayo
recién comienza”, comentó el director del CIPEIN. Y agregó: "En marzo,
podríamos tener una primera tendencia y, desde luego, esperamos aportar una
innovación positiva en el control del mosquito, porque la intención es que lo
invertido en investigación vuelva a la sociedad en mejoras a la calidad de
vida”.
El cuidado que requiere la ovitrampa es mínimo: con que las
personas se aseguren que contenga agua, continúa siendo operativa. Otra gran
ventaja es que se puede beber del agua que está en contacto con el larvicida
sin riesgo a intoxicarse, algo que está corroborado por la Organización Mundial
de la Salud.
Ovitrampas en los hogares y tanques de agua
En INTI-Plásticos desarrollaron las ovitrampas activas en
dos formatos con el mismo larvicida: una de ellas tiene una forma semejante a
una maceta y es recomendable ubicarla en zonas oscuras y húmedas, donde suelen
acumularse los mosquitos.
Paralelamente, diseñaron dispositivos plásticos con forma
semejante a pequeños huesos planos, para poder ubicarlos dentro de contenedores
o tanques de agua. La doctora Patricia Eisenberg explicó que se pueden colocar
"en de tanques que operan para consumo y esto es muy importante, porque en
muchas ocasiones se puede volar la tapa de los tanques y allí los mosquitos
pueden ir a poner huevos”.
Lorenzo destacó que "la ventaja de haber incorporado el
larvicida en el plástico es que mientras el dispositivo contenga agua se va a
liberar el principio activo con una efectividad muy alta; así, ganamos en que
es una liberación controlada y que perdura en el tiempo”.
En tanto, los expertos del CIPEIN-CONICET, quienes idearon
el desarrollo de trampas de liberación lenta de un larvicida, poseen la
experiencia para estudiar el impacto de estas ovitrampas en la población de los
mosquitos, tanto en laboratorio, como ya se ha hecho durante un plazo de dos
años, como en esta nueva etapa de testeo en 1500 hogares de Caimancito.
Para concretar este ensayo casa por casa, el CIPEIN cuenta
con el apoyo del Ministerio de Salud de la Nación y de la provincia de Jujuy,
como así también de los agentes de salud primarios del Caimancito y de dicha
comunidad, con la que trabajan hace años en estudios de control del mosquito
vector del dengue.
Burlar la hormona de crecimiento de los moquitos
Las ovitrampas poseen como producto activo larvicida al
pyriproxyfen, una molécula que se mimetiza con una hormona de crecimiento de la
larva e impide su crecimiento, con lo que evita que surja el mosquito adulto.
Como esta hormona de crecimiento no está presente en personas ni animales, el
larvicida puede estar en contacto con el agua potable.
El doctor Zerba observó que "el pyriproxyfen fue
desarrollado hace tiempo por los japonenes, pero la idea nuestra fue utilizar
dicha molécula de una manera novedosa: adentro del plástico y con el objetivo
de que se libere al agua presente en la ovitrampa de manera lenta”.
En consecuencia, el CIPEIN se asoció con el INTI para
desarrollar esta tecnología. De acuerdo a los ensayos de envejecimiento
acelerado en laboratorio, estos dispositivos llegaron a mantenerse activos
hasta dos años después.
Actualmente, se está tramitando la patente de las
ovitrampas, cuya titularidad pertenece a las instituciones participantes. La
investigadora Patricia Eisenberg mencionó que el INTI produce en planta piloto
y que, más adelante, habrá que ver si es requerido transferir esta tecnología a
la industria para que se pueda producir a una escala más masiva.
Fuente: Agencia CTyS