Descubren un ave gigante de 50 millones de años en la Antártida
Superaba cómodamente los seis metros de extensión con sus alas abiertas. Podía recorrer grandes distancias sobre los mares y cazaba peces durante vuelos rasantes. Sus restos fueron encontrados por paleontólogos argentinos cerca de la base Marambio.
Hubo una época de gigantes en el continente que ahora está
cubierto de hielo, puesto que allí los pelagornítidos -así se llamaban estas
aves que alcanzaron dimensiones descomunales y tenían un aspecto semejante a
los actuales albatros- llegaron a convivir, también, con pingüinos que podían
superar los dos metros de estatura.
El paleontólogo y actual director del Museo de Historia
Natural de
Este grupo de aves llegó a distribuirse por todo el mundo
poco tiempo después de la extinción de los dinosaurios. "La forma de sus alas
les permitía planear y atravesar grandes distancias sobre los océanos; además,
tenían huesos muy livianos y tomaban altura aprovechando las corrientes de
aire, casi como si fueran un barrilete”, explicó Cenizo, especialista en aves y
uno de los autores del estudio publicado en la revista científica Journal of
Paleontology.
Los restos de este espécimen gigantesco descansaron durante
años en los anaqueles del Museo de
"Ahora, sabemos que en
anticipó: "En el último verano, encontramos más fósiles que
permitirán incrementar el conocimiento que tenemos sobre estas especies”.
Cenizo agregó que "hay evidencias de que, hace 50 millones
de años, se inició un período de calentamiento de la temperatura de los
océanos, el cual provocó seguramente una gran productividad biológica de los
mares antárticos y permitió que los pelagornítidos y los pingüinos tuvieran
alimento suficiente para poder desarrollar tamaños tan gigantescos”.
Para sujetar su alimento, los pelagornítidos tenían unos
pseudodientes. "Se trataba de unas expansiones óseas en sus picos, pero no
tenían la capacidad de mordida de aquellos pingüinos gigantes con los que
convivieron, ya sus huesos del rostro no estaban preparados para tener mucha
resistencia; posiblemente, tenían una alimentación parecida a la de un pelícano
actual, que se abastece de animales blandos, como calamares o peces”, observó
la investigadora Acosta Hospitaleche del MLP y del CONICET.
Estas grandes aves se extinguieron hace unos 3 millones de
años y tuvieron una gran influencia en sus ecosistemas, no solo porque eran de
gran tamaño, sino porque también habrían sido bastante abundantes. "Es posible
que formaran colonias en zonas alejadas de los depredadores, como en pequeñas
islas o islotes, de forma similar a lo que acostumbran actualmente los albatros
y otras grandes aves marinas; y aun no existían las focas ni los lobos marinos
para competir con ellos por el alimento”, describió Cenizo.
El doctor Marcelo Reguero, investigador del MLP y director
de las campañas paleontológicas del Instituto Antártico Argentino, valoró:
"Gracias a las expediciones que realizamos todos los años, tenemos una
reconstrucción ambiental bastante acertada de cómo eran las formaciones
llamadas
"Había allí un ambiente costero, poblado de muchas especies
de pingüinos y gaviotas, y muy próxima a esa costa había un ambiente boscoso
habitado por comadrejitas, marsupiales del tamaño de un ratón, ungulados ya
extintos del tamaño de una oveja y allí también encontramos hace poco al
falcónido más antiguo del mundo”, enumeró Reguero a
Los gigantes descubiertos por investigadores argentinos
Este pelagornítido de más de seis metros de envergadura alar
se suma al listado de gigantes hallados por paleontólogos argentinos. En 2010,
la doctora Carolina Acosta Hospitaleche dio a conocer al pingüino más grande
del que se tenga registro, el cual superaba los dos metros de altura.
De estatura semejante era el oso gigante que vivió hace no
más de un millón de años cerca de donde hoy se ubica la ciudad de
En lo que respecta a aves, el pelagornítido hallado en
Al respecto, Cenizo aclaró que "sería como cotejar a un
albatros con un cóndor: el albatros tiene mayor envergadura alar, pero el
cóndor es mucho más pesado y, de la misma manera, la masa del Argentavis era
considerablemente mayor a la de los pelagornítidos gigantes”.
Respecto a qué extensión alar pudo haber tenido el ave
gigantesca hallada en
Fuente: Agencia CTyS-UNLaM