Desde Andalgalá piden actualizar las partidas de los comedores escolares
Directores de diversos establecimientos educacionales de Andalgalá se reunieron el pasado jueves 18 en la Escuela Provincial Nº 995, ocasión en la cual labraron un acta para pedirle al Sr. Mario Varela, Director del Programa Igualdad de Oportunidades (PIO) que se aumente el monto de las partidas para los comedores escolares, ya que el dinero que reciben en la actualidad no alcanza para poder adquirir la comida diaria que deben recibir los niños de las escuelas de Andalgalá.
A esta reunión asistieron los directores de las escuelas andalgalenses de Malli, Villa Vil, Huaco, Chaquiago, El Potrero y Choya.
La diferencia de precios que existe entre la capital provincial y el interior es notable y hay que tener en cuenta que los precios de los productos se toman en el ámbito de las grandes cadenas que existen en Catamarca, apuntaron los docentes.
Luego explicaron que cada 20 días reciben las partidas correspondientes, que en muchos casos solamente alcanzan para 14 días y que le corresponde a cada alumno sólo 3,35 pesos para brindarle un desayuno y un almuerzo reforzado.
Por estos motivos estarían analizando la posibilidad de comenzar a brindar únicamente el desayuno.
Esta situación será, de concretarse lo mencionado, una pésima noticia para los niños y sus familias, ya que en varios distritos de Andalgalá hay grupos familiares con graves problemas económicos, cuyos niños tienen en la escuela la única posibilidad de ingerir un almuerzo sustancioso.
Esta situación afecta a numerosas escuelas del interior de la provincia.
Hay otro aspecto que conspira contra el funcionamiento de los comedores escolares y es la suba constante de los precios de los productos que se emplean en la elaboración de los alimentos, un problema que –para solucionarlo-, exigiría un permanente reajuste de las partidas, cosa que evidentemente no ocurre.
Hace pocos días y con motivo del cierre de varios comedores, el titular del PIO señor Mario Varela dijo que muchos docentes comen junto con los niños en los comedores y esa circunstancia reduciría la cantidad de comida que se elabora para los chicos. El funcionario sugirió que los docentes aportaran una pequeña suma de dinero para pagar su comida.
La posible reducción en los comedores, un achicamiento no deseado, estaría evidenciando que la variante en estos casos es el hambre de los chicos. Algo lamentable desde todo punto de vista. Confiamos en que “la sangre no llegue al río” y aparezcan las soluciones que la sensatez impone.