Desobediencia judicial

Cuando se habla de la agrupación estudiantil Franja Morada, se la trata como un abstracto malicioso que no se corporiza en nada ni en nadie, pero estas últimas semanas surgió una persona con nombre u apellido, que desafía a la Justicia Federal y a todo el sistema. Grave.

POLITICA

El joven Juan Olaz, militante radical y franjista, y por eso mismo designado presidente de la junta electoral que debe lidiar con la renovación de autoridades del Centro de Estudiantes de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCa), es exponente de una militancia que ciertamente mete miedo.

Olaz, un simple estudiante universitario, aunque portador de los beneficios de pertenecer a la Franja Morada, es conocido por su prepotencia para tratar a funcionarios y docentes universitarios, actitud que repitió con las mismísimas autoridades de la Justicia Federal, a quienes les hizo pito catalán cuando le ordenaron suspender las elecciones a las que había convocado.

Olaz, en representación de la Franja Morada habrá que creer, no solo realizó las elecciones que la Justicia le prohibió, sino que ya adelantó que continuará adelante con la puesta en funciones de las nuevas autoridades elegidas en el centro de estudiantes, obviamente radicales.

Se puede pensar en sentido contrario, pero el joven universitario, su caso, agita los peores fantasmas, porque es la cabeza de una patota que representa a los que quieren que se piense igual, parecido o calcado; y para los que osan pensar distinto, ni justicia, y la Justicia institución se opone, "nos la pasamos por las bolas”, como dice la calle. Grave, muy grave.

 

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